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Desesperados. Los trabajadores de esta fábrica de automóviles OPEL en Alemania

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Desesperados. Los trabajadores de esta fábrica de automóviles OPEL en Alemania

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han iniciado paros por su cuenta, al margen de los sindicatos, contra los planes de saneamiento económico anunciados ayer por la casa matriz, la estadounidense General Motors.

Este saneamiento significa en cifras 12.000 despidos en sus plantas europeas, la mayoría en Alemania. La sede de OPEL en Bochum podría perder 4.000 empleos.Por eso, en cuanto se conoció la noticia, los obreros dejaron de trabajar. Como apunta un operario “lo que pasa es que no sólo paramos la producción aquí. Nosotros fabricamos piezas con las que se trabaja en otras plantas y si nosotros paramos, ellos tampoco podrán seguir trabajando. Y todo eso son pérdidas, es mucho dinero para General Motors, así que no tendrán más remedio que pensárse lo de los despidos”. Efectivamente, si el paro de Bochum continúa, el efecto cadena hará que se suspenda la producción de OPEL en toda Europa. Y eso podría costar a la filial automovilística hasta 30 millones de euros por día de inactividad. El ministro de economía alemán Wolfgang Clement ha hecho un llamamiento a la calma invitando a los empleados de Bochum a volver al trabajo y dejar que sean sus representantes sindicales los que negocien con la patronal las condiciones de la reestructuración. El caso es que esta misma tarde un nuevo comunicado de la dirección de General Motors en Europa reconocía que, además de los despidos, la empresa baraja la posibilidad de cerrar plantas enteras en un futuro, y también en suelo alemán.