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Constitución Europea: tras la firma, el verdadero reto será la ratificación

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Constitución Europea: tras la firma, el verdadero reto será la ratificación

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Europa ha elegido el camino de la Unión. Una ruta llena de obstáculos que deberá ser más fácil de recorrer con una Constitución en las alforjas. Sin embargo, pese al acuerdo político y las firmas, el texto tendrá que ser ratificado por cada uno de los estados miembros, ya sea a través de un referendum o mediante un voto en el parlamento.

Para Lenders Vogt, director del instituto demoscópico EOS Gallup, “la mayoría de los europeos se declara favorable a una Constitución pero eso no implica que vaya a ser ratificada por todos los países. Sobre todo porque en algunos estados ciertas ideas, y sobre todas ellas, la de adoptar un tratado constitucional despierta recelos, como es el caso en Reino Unido, Suecia o Estonia. Al camino, le quedan, pues, al menos 25 etapas más. Una auténtica carrera de resistencia para un texto de consenso cuya no ratificación tendría, en la práctica, diferentes consecuencias, dependiendo de qué estado lo rechazara. Lo explica Giovanni Grevi, del European Policy Center. “Si un país demográficamente importante como el Reino Unido o Polonia no ratifica el texto, probablemente se abrirán negociaciones entre los 25 en busca de un acuerdo. Si es un miembro pequeño el que lo hace podría introducirse una cláusula de exclusión para ese país sobre el punto discordante, lo cual permitiría una adopción parcial del texto. Ese estado podría entonces volver a votar en busca de la ratificación. Y luego está el caso francés. Creo que si Francia no ratifica la Constitución, ésta no podrá ser adoptada nunca. Es un caso especial”. Una idea en la que redunda el director del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad Libre de Bruselas, Paul Magnette: “Francia – afirma – es posiblemente el país de Europa en el que el ideal europeo está más arraigado. Gran parte de su ciudadanía espera de Europa que sea un espacio de solidaridad, de política social y también una potencia internacional. Por lo tanto, el descontento francés es el descontento de personas decepcionadas, que habrían querido ver plasmadas más cosas en el tratado, en materia social o en armonización fiscal. Un papel más importante en la escena internacional, también militar. Se trata del descontento de la decepción, mientras que en otros estados, como en el Reino Unido, los descontentos son quienes temen que Europa exija demasiado”. Es turno, pues, de los estados miembros. De momento 12 han anunciado que tomarán la decisión mediante una consulta popular. En España, el referéndum se celebrará el 20 de febrero de 2005.