Última hora

Última hora

Arafat: polémica sobre el lugar en el que puede ser enterrado

Leyendo ahora:

Arafat: polémica sobre el lugar en el que puede ser enterrado

Tamaño de texto Aa Aa

Este viernes no ha sido un día de rezo cualquiera en Jerusalén. En la explanada de las mezquitas se respiraba mucha tristeza e inquietud. Unos cien mil palestinos, fuertemente vigilados, han rezado allí, como en otras partes del mundo, por Arafat y, tal vez también, por el deseo que expresaba hace un año con estas palabras: “Si Dios quiere, el año que viene, un niño palestino izará la bandera palestina en los muros de Jerusalén, en sus minaretes y sus mezquitas”

Jerusalén capital de Palestina. El sueño de Yaser Arafat sigue siendo eso, un sueño. Y su última voluntad, que lo entierren en el cementerio de la Ciudad Santa, puede que nunca se cumpla. “El Gobierno israelí no permetirá jamás que vuelva y sea enterrado en Jerusalén. Creemos que este no es un lugar adecuado para enterrarlo” La mezquita de Al-Aqsa, que se encuentra en la explanada donde Arafat desea ser enterrado, es el tercer lugar sagrado del Islám y, también, un lugar de culto mayor para los judíos, que lo conocen como el “Monte del Templo” Danny Rubinstein, columnista del diario israelí Haaretz, afirma que “este es un paso cargado de simbolismo. Por eso, Israel no dejará que Arafat sea enterrado en Jerusalén, porque esto se interpretaría como el reconocimiento, por parte de Israel, de que tienen algún derecho político sobre Jerusalén”. Como alternativa, los israelíes proponen otros lugares. Abu Dis, en el extrarradio de Jerusalén o si no Gaza o Ramala, donde Arafat ha vivido estos tres últimos años. En Gaza están enterrados su padre y una hermana. El primero en Yan Yunes y la segunda en la propia ciudad de Gaza. Esta opción evitaría muchos problemas a Israel. Políticos y también de seguridad. Pero ninguna de las propuestas israelíes es del gusto de los palestinos. En 2001, cuando se produjo la muerte del líder palestino Faisal Husseini decenas de miles de palestinos marcharon hasta Jerusalén, rompieron el bloqueo israelí con el cadáver a cuestas, y lo enterraron, pese a la oposición israelí, en un cementerio de la Ciudad Santa.