Última hora

Última hora

Portugal: cronología de una crisis

Leyendo ahora:

Portugal: cronología de una crisis

Tamaño de texto Aa Aa

Todo comenzó en pleno verano. La dimisión del entonces primer ministro luso, José Manuel Durao Barroso, para convertirse en candidato a la presidencia de la Comisión Europea, removió un estrato político portugués ya suficientemente revuelto tras los malos resultados de la derecha en los comicios europeos. Tras una decisiva reunión con el presidente de la República, Barroso anunciaba su adiós en un momento, en sus palabras, de “estabilidad política en el país”.

Pese a la presión de la izquierda y los sondeos de opinión, el presidente, el socialista Jorge Sampaio, descartaba entonces la convocatoria de elecciones anticipadas y anunciaba que encargaría al Partido Social-Demócrata de Barroso, la fuerza más votada en los anteriores comicios, en 2002, la formación de un nuevo ejecutivo. La línea sucesoria apuntaba al alcalde de Lisboa y vice-presidente del PSD, Pedro Santana Lopes. Un político mediático, con fama de playboy. Ex-presidente del Sporting de Lisboa, ex-comentarista político y deportivo y acostumbrado a aparecer en las páginas de la prensa rosa, Santana Lopes tuvo que vencer la oposición dentro de su propio partido antes de hacerse cargo de un gobierno que prometió continuismo y rigor en materia económica. Pero los problemas no tardaron en llegar. Sus detractores le acusan de populista, de incapacidad para gobernar y de estar obsesionado con los medios de comunicación. El primer gran escándalo lo causó, de hecho, la dimisión de un conocido analista político de la televisión lusa dos días después de unos comentarios contra el ejecutivo de Santana Lopes. Una dimisión con tintes de despido de la que se acusa al ministro de Asuntos Parlamentarios, Rui Gomes de Silva, que había condenado públicamente esos comentarios. Una polémica que se suma a la suscitada por el retraso en dos semanas de la apertura del curso escolar, provocado por problemas en la adjudicación de las plazas a más de la mitad de los profesores del país. En cuatro meses, Santana Lopes ha batido el record de descontento entre la población, superando el máximo anterior del 52% marcado por Antonio Guterres en 2001, o el 49% que alcanzó Durao Barroso en enero de este año. Santana no convence a 55 de cada 100 portugueses. El horizonte de unos nuevos comicios ha acelerado los movimientos de la oposición, que podría contar con un peso pesado de la política europea, el ex-comisario Antonio Vitorino, como su hombre fuerte para afrontar las legislativas.