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Chipre, una crucial piedra en el zapato de la candidatura turca a la UE

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Chipre, una crucial piedra en el zapato de la candidatura turca a la UE

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Al margen del debate sobre la propia vocación europea de Turquía, que divide a la clase política de los 25, la candidatura de Ankara puede verse lastrada también por un viejo conflicto. El de un Chipre dividido, sin solución, pese a los esfuerzos internacionales, desde hace más de veinte años.

Es, al menos, lo que piensa Rusen Ergec, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Libre de Bruselas: “el problema de Chipre volverá a manifestarse y se trata de un asunto espinoso que habrá que discutir. ¿Tendrá Turquía que reconocer a Chipre, la administración griega de Chipre, el gobierno griego de Chipre, en la medida en que ese gobierno tiene su lugar en el Consejo, es miembro de la UE? Los algo más de 800.000 habitantes de la isla viven separados en dos entidades, la greco-chipriota, en el sur y la turco-chipriota en el norte, sólo reconocida por Ankara y donde permanecen desplegados desde 1974 30.000 soldados turcos. El pasado 24 de abril, una semana antes de la Ampliación de la UE, los greco-chipriotas rechazaron masivamente en referéndum el plan de reunificación auspiciado por Naciones Unidas. Pese al sí mayoritario de los turco-chipriotas al Plan Annan, el 1 de mayo tan sólo la parte sur de la isla pasó a formar parte de la Unión. Un fracaso internacional y un tema pendiente que puede revelarse ahora crucial para las aspiraciones turcas. El presidente greco-chipriota, Tassos Papadópulos ha amenazado incluso con ejercer su derecho al veto para impedir la apertura de negociaciones con Ankara si Turquía no reconoce oficialmente la República de Chipre, algo que el gobierno de Recep Tayyip Erdogan ha dejado claro que no hará. Se perfila, sin embargo, una solución intermedia, un reconocimiento “de facto”, derivado del hecho de que queriendo negociar con la UE, de la que Chipre es miembro, Turquía ya está reconociendo su existencia. Para Erguesh, “un paso adelante de Turquía que, de ser aceptado por Grecia, llevaría quizás a Atenas a pedir a Ankara ciertas concesiones, en concreto sobre puntos del Plan Annan que no le satisfacen”. En las calles de Nicosia el debate también está abierto, tanto como las heridas de un conflicto que, pese a haberse suavizado en el curso de estos veinticinco años, no ha encontrado aún una verdadera solución ni a uno ni a otro lado de la línea verde.