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La dimisión de Blunkett un obstáculo para la reelección de Blair

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La dimisión de Blunkett un obstáculo para la reelección de Blair

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El primer ministro británico, Tony Blair, no pasa por un buen momento. La pérdida de uno de los hombres de más peso de su Gobierno, el hasta ahora titular de interior, David Blunkett, lo ha dejado en una difícil situación de cara a las elecciones legislativas, previstas para primavera.

Blair puede esperar legalmente hasta 2006, pero lo más probable es que disuelva las cámaras, bastante antes. En este contexto, la dimisión de Blunkett no es sólo una perdida para el ejecutivo, sino también para la campaña electoral que tendrá en la seguridad uno de sus temas centrales. Ciego de nacimiento, hijo de obreros y huérfano de padre desde los 12 años, David Blunkett consiguió hacer olvidar su minusvalía gracias a la política. Una carrera brillante que comenzó cuando tenía 22 años y que le llevó al Gobierno en 1997 como ministro de Educación, antes de pasar a Interior. Su franqueza, ironía y firmeza no han sentado bien, a veces, ni en sus propias filas. Hace unos días, la publicación de los extractos de una biografía en la que también critica a algunos de los miembros de su Gobierno, provocó un nuevo escándalo y fue recibida como un regalo de navidad anticipado por la oposición tory. David Davies, el responsable de Interior en las filas conservadoras, cree que la dimisión de Blunket ha llegado en el peor momento para Blair. “Ahora, Charles Clarke, el nuevo ministro de Interior, tendrá que ejecutar las decisiones que ya han sido tomadas y presentadas por el discurso de la reina y eso no será fácil.” Este es uno de los mayores reveses que sufre Tony Blair desde su llegada al poder en 1997, aunque no es la primera dimisión que padece. La marcha de David Blunkett deja su Gobierno sin un hombre con experiencia y que era, hasta ahora, un arma electoral capaz de compensar los baches en la popularidad del primer ministro.