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Para su posible ingreso, Turquía habrá que tenido que esperar más de medio siglo

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Para su posible ingreso, Turquía habrá que tenido que esperar más de medio siglo

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El proceso de adhesión de Turquía a la UE no es una cuestión de años, sino de décadas.

Hace ya casi medio siglo que el país euroasiático esperaba este momento y sin embargo el final del camino está todavía muy lejos y el destino o la meta de llegada es aun más incierta. Los turcos llaman a las puertas de Europa desde hace 40 años. En 1963, Ankara firmaba un acuerdo de asociación con la CEE, el mismo acuerdo que hoy ha aceptado extender a los diez nuevos miembros, entre ellos Chipre, lo que según algunos países implica un reconocimiento político de facto de su más acérrimo enemigo. La parte greco chipriota, la única reconocida de manera internacional, ingresó en la UE el pasado 1 de mayo y casi hace uso de su derecho de veto en esta cumbre. Para evitarlo, Ankara ha tenido que plegarse a las exigencias de la Unión y aceptar a todos los miembros del club si quiere pertenecer a él. A cambio, Turquía ha conseguido una fecha clara para el inicio de las negociaciones, el 3 de octubre del próximo año, pero no habrá una fecha clara para el final de un proceso que será largo y complicado. Los europeos se han reservado la carta del fracaso de las negociaciones y por lo tanto de las aspiraciones turcas a formar parte del club comunitario. Turquía por su lado, ha tenido que aceptar el ser tratada de manera diferente a los otros países candidatos. Su economía, esencialmente agrícola, sus 70 millones de habitantes que serán 100 dentro de pocos años, su pirámide demográfica y su situación geográfica, a las puertas de un Oriente Próximo inestable y amenazanta, hacen de Turquía un candidato especial. Por ello la UE se ha protegido con claúsulas que regulan las ayudas agrícolas, e incluso la libre circulación de personas y trabajadores. Habrá cuotas. Para muchos, Turquía es un puente entre Oriente y Occidente, un puente sobre el que hay que tener control. Para otros, es un país demasiado grande, diferente y demasiado pobre.