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Carlos de Inglaterra-Camilla Parker Bowles: el triunfo de la perseverancia

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Carlos de Inglaterra-Camilla Parker Bowles: el triunfo de la perseverancia

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El amor entre Camilla y Carlos nació cuando eran unos veinteañeros. Hace ya 35 años que se conocieron en un campo de polo a las afueras de Londres. Se rumorea que en ese primer encuentro Camilla le recordó que su bisabuela, Alice Keppel, había sido amante del bisabuelo de Carlos, el rey Eduardo VII. También ellos se convertirían en amantes, lo que no impidió que Camilla se casara con el brigadier Andrew Parker Bowles en 1973. Ocho años más tarde, también Carlos contrajo matrimonio con Diana Spencer, escogida de nuevo según los rumores con la ayuda de la propia Camilla.

Tras el nacimiento del príncipe Guillermo y Enrique, la prensa sensacionalista comienza a hablar de crisis. Y en 1992 estalló el llamado escándalo “Camillagate”. Una mano anónima filtró a los medios conversaciones muy-muy íntimas, con un fuerte componente erótico, entre Carlos y Camilla. Poco después se anunciaba la separación amistosa del heredero de la corona británica y de lady Di, que en una entrevista televisiva llegó a reconocer que “el suyo había sido un matrimonio a tres bandas”. Camilla obtuvo el divorcio de su brigadier, con quien tenía dos hijos, en 1995. El de Carlos y Diana no fue legal hasta un año más tarde. Comparada continuamente con la adorada lady Di, Camilla sigue siendo “la otra” y prefiere guardar silencio ante las preguntas de los paparazzis. Tras la muerte de Diana el 31 de agosto de 1997 la pareja espera aún dos años más para su aparecer en público, por primera vez, en el hotel Ritz de Londres con motivo de un cumpleaños. Ni las presiones de la familia Real ni de los propios británicos aferrados al recuerdo de una lady Di convertida en “Reina de corazones” han evitado que los dos enamorados siguieran adelante con su relación. El propio Carlos definió una vez su vida sentimental como una tragedia griega, por el sufrimiento de no poder estar desde el principio con la mujer a quien se siente unido, por afinidades culturales y deportivas, y por un profundo afecto que parece haber superado todos los obstáculos.