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Tras la fusión, los sacrificios

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Tras la fusión, los sacrificios

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La aerolínea Swiss pasará bajo el pabellón alemán de la Lufthansa, que pagará 310 millones de euros al absorber a su rival helvética en un proceso en etapas, que durará dos años. La prensa está dividida sobre el éxito o fracaso de Berna al ceder su aerolínea nacional a un grupo extranjero. El grupo germano ha avanzado que está dispuesto a reflotar a la deficitaria Swiss con capital fresco, aunque después de una reestructuración.

El número uno de la Lufthansa, Wolfgang Mayrhuber, revela que “se mantendrá un gran hub o centro nodal de vuelos en Suiza. El pasajero tendrá así más posibilidades de cambiar de avión, de elegir destinos. Con Swiss se abrirán nuevos mercados e se incluirán en la red mundial de Lufthansa toda una serie de nuevas rutas a Africa.” Es el caso de una compañía grande que compra una aerolínea pequeña en seriasdificultades económicas. La diferencia entre Lufthansa y Swiss es notoria en cuanto a tamaño de flota, destinos, pasajeros embarcados y empleados. Lufthansa ha prometido mantener la imagen de marca Swiss, pero para los suizos es fundamental conocer la posición que tendrá el aeropuerto de Zurich en sus vuelos intercontinentales, considerando que la aerolínea germana ha invertido recientemente en la modernización de sus “hub” de Fráncfort y Munich. Preocupa también el futuro de los 7.900 puestos de trabajo de Swiss, sobre los que Lufthansa no ha dado ninguna garantía. El representante sindical de Swiss, Urs Eicher, explica que la empresa alemana “no ofrece perspectivas para los empleados del aeropuerto de Zurich, ya que no se sabe si podrá conservar sus servicios y dimensiones actuales.” La cesión de Swiss implicará calificar de deuda irrecuperable los 3.000 millones de euros que los suizos invirtieron para mantener en el aire la compañía nacional.