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Wolfowitz, un perfil controvertido

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Wolfowitz, un perfil controvertido

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A ambos lados del Atlántico, el posible nombramiento de Paul Wolfowitz al frente del Banco Mundial inquieta. La izquierda estadounidense teme ver en el cargo a uno de los ideólogos de la corriente neoconservadora de la administración Bush. Los gobiernos europeos parecen resignados a ceder en aras de la reciente reconciliación con Estados Unidos. El mismo Wolfowitz ha reconocido que su candidatura es controvertida, al tiempo que multiplica declaraciones de buenas intenciones.

“Para mí, ha dicho, ayudar a billones de personas que viven con menos de un dólar al día y desarrollar oportunidades para que todos los ciudadanos del mundo alcancen su pleno potencial es un reto tan enorme como gratificante”

Más experto en defensa que en desarrollo, los defensores de la candidatura del número dos del Pentágono subrayan su sólida experiencia en cargos de responsabilidad, forjada durante 24 años al servicio de seis inquilinos de la Casa Blanca.

Aseguran que la imagen de “halcón de los halcones” que ha dado de él la prensa internacional no se corresponde con la realidad de un hombre, dicen, profundamente preocupado por los temas sociales.

Forjado en la izquierda intelectual, Wolfowitz da un giro a la derecha en los años 70 y se impone como líder del movimiento neo-conservador al final de la Guerra Fría. Su objetivo en el nuevo mundo unificado es mantener la hegemonía estadounidense, modelo mundial de democracia, y borrar las dictaduras de la faz de la tierra.

Se le considera como uno de los padres del concepto de “invasión preventiva”. Fue el más ferviente defensor de declarar la guerra a Irak tras los atentados del 11 de septiembre. “Hay miles de personas implicadas en esos crímenes y que en estos momentos están estudiando cómo matar norteamericanos y volver al antiguo régimen, pero no permitiremos que eso suceda”

Exportar el modelo estadounidense al mundo ha sido el lema de Wolfowitz durante toda su carrera política. El principal reproche que le hacen los europeos no es tanto el idealismo democrático como su propensión al unilateralismo.