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Gaza entre risas y lágrimas

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Gaza entre risas y lágrimas

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Los palestinos de Gaza viven la nueva era que comienza con tanta alegría como preocupación. Han recuperado sus tierras, pero la retirada de los colonos significa también el fin de la economía que generaban los asentamientos. Para muchas familias, se plantea un problema de supervivencia inmediato. Con una extensión de apenas 360 kilómetros cuadrados, Gaza es una de las zonas con mayor densidad de población del mundo: un millón 400 mil habitantes. Más de la mitad son refugiados de las guerras palestino-israelíes. El desempleo afecta a más del 60 por ciento de la población.

Muhammed trabajaba en una colonia israelí. Ahora no tiene cómo alimentar a su familia. “La situación en Gaza era ya muy grave, pero ahora va a empeorar cuando incluyan las cifras de los que trabajábamos en las colonias. Espero que la comunidad internacional, otros países árabes y el Banco mundial nos echen una mano y nos ayuden a mejorar las cosas” Se calcula que unas 2500 familias dependían directamente de su trabajo en las colonias, pero la Autoridad Palestina asegura que no hay razones para la inquietud. Para el alcalde de Jan Yunes, el futuro en Gaza no será peor que el pasado. “Hay muchos proyectos para esta zona que beneficiarán a los que se ven afectados por la retirada israelí o por el cierre de las fronteras. Los planes ayudarán también a los miles de licenciados que no encuentran trabajo en sus especialidades. Habrá trabajo en el sector de la pesca y el sector de las exportaciones se abrirá para los agricultores” En última instancia, el despegue económico de Gaza dependerá en gran medida de que Israel le deje explotar sus posibilidades, y sobre todo, romper con un aislamiento impuesto a sangre y fuego durante los años de conflicto. Por aire, Gaza depende de un aeropuerto inaugurado a finales de los 90, bombardeado poco después, y cerrado en la actualidad. Por tierra, del paso de Erez, cerrado frecuentemente por motivos de seguridad, y del llamado “Corredor de Filadelfia”, en la frontera sur con Egipto. Actualmente, la seguridad en el corredor corre a cargo del Estado hebreo, aunque hay negociaciones en marcha para ceder su control a la ANP. En cuanto al puerto de Qarni, está reservado por ahora al transporte de mercancías.