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Formación de un huracán

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Formación de un huracán

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Huracán, tifón, ciclón; todos son nombres equivalentes referidos al mismo tipo de fenómeno atmosférico. La denominación cambia según la región en la que reproducen. En la zona caribeña se habla de huracanes, y en el Pacífico de tifones. Los nombres propios, como “Mitch”, o “Katrina” en este caso, obedecen a un listado alfabético que se establece cada año. Hasta 1978, todos tenían nombre de mujer. La escala Saffir-Simpson clasifica la categoría de un huracán en función de la velocidad de los vientos del mismo. En el nivel cinco, el más intenso, los vientos sobrepasan los 249 kilómetros por hora.

Los huracanes tropicales se forman sobre las cálidas aguas del trópico, a partir de condiciones atmosféricas ya existentes, como sistemas de baja presión y ondas tropicales. Los vientos en los niveles bajos de la atmósfera, muy cerca de la superficie marina, confluyen en un lugar determinado, y aumentan el ascenso de aire caliente y húmedo que libera vapor de agua. El calor latente es la fuente de energía del ciclón. Una vez que se inicia el movimiento del aire hacia arriba, a través de la columna central, aumenta la entrada de aire en los niveles más bajos. Por la influencia de la fuerza de rotación de la tierra, el aire converge, gira y empieza a moverse en espiral, en sentido contrario a las agujas del reloj. En el centro del ciclón, la velocidad del viento es de unos 30 kilómetros por hora. En la periferia puede alcanzar los 350 kilómetros debido a la fuerza centrífuga. En el nivel cinco, su potencia destructora puede ser 15 veces superior a una bomba atómica. Pero los vientos huracanados no son el único peligro, señala el director del Centro estadounidense para los Huracanes. “Lo que causa más víctimas mortales son las olas gigantescas que pueden alcanzar hasta siete metros e incrementar el nivel normal del agua hasta seis metros” Marejada, vientos fuertes, intensas precipitaciones, deslizamientos e inundaciones; el potencial destructor de un huracán es enorme. En Estados Unidos, aún se recuerda con terror el huracán “Camila”, que provocó la muerte de 250 personas en 1969. “Iván” que mató a 38 el año pasado. También en la leyenda negra el huracán “Mitch”, que causó la muerte de diez mil personas en 1998 en Nicaragua.