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George Bush intenta calmar las críticas a su lenta reacción ante la tragedia

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George Bush intenta calmar las críticas a su lenta reacción ante la tragedia

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Una reacción demasiado lenta. Esta es la crítica que más se repite en Estados Unidos para acusar al gobierno federal de la tragedia que se vive en las zonas siniestradas del sur del país. El domingo, George Bush visitó el centro de coordinación de la Cruz Roja en Washington en un nuevo intento de mejorar su imagen. Desde allí quiso enviar un mensaje de optimismo. “El mundo vió como una oleada de desastres cayó sobre la costa del Golfo, ahora puede ver una oleada de solidaridad”, dijo. Condolezza Rice visitó también durante el fin de semana la zona de la catástrofe.

La jefa de la diplomacia estadounidense, nacida en Alabama, fue la encargada de defender al gobierno de las acusaciones de indiferencia, lentitud y abandono de la comunidad negra de Nueva Orleans. El huracán Katrina puso en evidencia la pobreza en la que vive esta comunidad a la que pertenece la mayoría de las víctimas. Muchas de ellas no pudieron huir horas antes de la llegada de la tormenta a falta de transporte. El domingo, en un programa de televisión, la estrella del rap Kanye West acusó a los medios de comunicación de tratar a los negros de Nueva Orleans de manera racista. “Si ven a una familia negra cogiendo comida hablan de pillaje, pero si se trata de una familia blanca, están buscando comida”, explicó.

En su primera visita a la zona de la catástrofe el pasado viernes, Bush descubrió la verdadera dimensión de la tragedia y reconoció el retraso de las operaciones de rescate. George Bush se negó sin embargo a reconocer que la falta de medios se deba a la presencia norteamericana en Irak. “No estoy de acuerdo con eso dijo Bush. Tenemos que defender a este país del terrorismo y tenemos que ayudar a este gente. Haremos las dos cosas”, aseguró el presidente.

Pero la opinión pública pudo escuchar también las acusaciones lanzadas por las propias víctimas de la catástrofe contra la actuación de su gobierno. “Tenemos un país maravilloso, pero si fuimos capaces de luchar en Vietnam, si somos capaces de hacer la guerra en Irak, ¿cómo no podemos defendernos de una tormenta?, no entiendo”, explica un señor. La impotencia ante el huracán ha supuesto un duro golpe para el país que todavía desconoce el número de muertos y la verdadera magnitud de la catástrofe.