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Históricas elecciones presidenciales en Egipto

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Históricas elecciones presidenciales en Egipto

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Diez candidatos se disputan este miércoles la presidencia de Egipto. No existen dudas sobre la victoria de Hosni Mubarak, el actual presidente parte como favorito y de entre sus rivales, excepto dos, todos son unos perfectos desconocidos. El único interrogante de estas elecciones es el número de votos que recibirá Mubarak.

“Mubarak no tiene verdaderos adversarios ni compite realmente con nadie en estas elecciones, el resto de candidatos no son conocidos, es la primera vez que los egipcios escuchan sus nombres. Tras 24 años en el poder, Mubarak es considerado como un hombre fuerte y creo que será elegido con un 85% de los votos a su favor”, explica un analista. Con 77 años de edad y más de dos décadas como presidente, Mubarak es el segundo dirigente árabe en lo que a longevidad se refiere después de Khadafi. Seguro del apoyo de los egipcios, Hosni Mubarak confía en lograr la victoria para tomar las riendas del país por quinta vez consecutiva. “Os prometo que llevaré a cabo mi próximo mandato con entusiasmo, responsabilidad y honor.

Os prometo todo esto si me dais vuestra confianza”, dijo Mubarak en uno de sus mítines. Mubarak ha intentado durante la campaña mostrarse como el único candidato creíble a la presidencia. Pero el entusiasmo que despertaba en los años 90 ha desaparecido. Las diferencias entre ricos y pobres han aumentado y muchos egipcios aseguran estar hartos de esperar en vano una mejora de sus condiciones de vida. “Hemos escuchado esas promesas muchas veces y al final nada es cierto. Todo son palabras que nunca se convierten en realidad”, dice un hombre.

Consciente del desencanto que reina en las calles, Mubarak cedió recientemente a las presiones y anunció una reforma para permitir la concurrencia en las elecciones pero las condiciones establecidas para ser candidato son draconianas. Una de ellas ha sido exigir que los candidatos independientes tengan el apoyo de 250 cargos electos, algo inimaginable en un país donde la política está prácticamente monopolizada por el Partido Nacional Democrático de Mubarak. Dicha exigencia ha dejado fuera de juego al principal grupo de la oposición, los ilegales pero influyentes Hermanos Musulmanes.