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Los gobiernos europeos quieren frenar el descontento popular por la subida de las gasolinas

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Los gobiernos europeos quieren frenar el descontento popular por la subida de las gasolinas

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Por un lado estudian una serie de rebajas moderadas en favor de quienes más protestan: camioneros, taxistas y agricultores. Por otro lado presionan a la productores de petróleo para que abran sus grifos. En el Reino Unido donde se vende el carburante más caro de Europa y donde los aumentos han sido más llamativos, la respuesta del gobierno laborista ha sido la de echar la culpa a la OPEP.

El ministro de finanzas, Gordon Brown dice que “para abordar el choque energético se necesita una acción concertada a nivel internacional para estabilizar el mercado mundial de petróleo. Porque, continúa el jefe del tesoro británico, estamos ante un problema en el que la demanda supera a la oferta. La OPEP tiene la obligación de elevar su producción tras la reunión del 19 de septiembre.”. El discurso de los dirigentes europeos es a ojos de muchas organizaciones de consumidores una cortina de humo que oulta la realidad que se esconde detrás del precio de los carburantes. En el conjunto de los países comunitarios, los impuestos se llevan hasta el 68% del precio final, casi veinte puntos porcentuales más que en el resto de países industrializados. Sin cuestionar esa elevada fiscalidad, Francia ha hecho algunas concesiones a empresas agrícolas y de transporte, al ofrecer desgravaciones y compensaciones por el aumento de precios. Este agricultor del norte de Francia explica que en su explotación el incremento energético le ha supuesto una pérdida este año de 3.600 euros, que no puede repercutir automáticamente en los productos que vende al mercado. Los únicos países comunitarios que se han atrevido a modificar su política fiscal son hasta la fecha Hungría y Polonia, que prometen reducir escalonadamente las tasas indirectas que gravan los carburantes.