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El movimiento pacifista estadounidense recobra fuerza

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El movimiento pacifista estadounidense recobra fuerza

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Parecían haber desaparecido, debilitados por la victoria de Bush en las elecciones del pasado noviembre, pero los pacifistas estadounidenses siguen vivos, y tienen más fuerza que nunca, como quedó en evidencia el pasado fin de semana en Washinton.

Como ya sucediera en Rusia, Argentina y otros lugares del mundo, una mujer porta el estandarte del pacifismo. Una madre cuyo combate ha despertado una auténtica oleada de solidaridad popular. Cindy Sheehan, transformada en activista tras la muerte de su hijo en Irak, saltó a la luz pública el pasado agosto, cuando acampó frente al rancho del presidente Bush en Texas a la espera de una cita con el presidente “Lo mató Bush y su arrogante e insensata política exterior. Este es Casey cuando tenía siete meses. Lo único que quiero preguntarle al presidente es por qué mató a mi hijo, por qué murió mi hijo” El 15 de febrero 2003 marca el comienzo de las movilizaciones contra la política de Bush en Irak. Gente de todo el mundo se echa a las calles para intentar evitar la guerra, tanto en Estados Unidos como en Europa, donde un 70 por ciento de la opinión pública estaba contra la invasión que pese a todo, llegó poco después. A principios de 2003, el 49 por ciento de los estadounidenses se oponía a la guerra. En 2004, las pruebas de las mentiras de la administración Bush y las torturas de Abou Graib aumentaron esa cifra. En junio de este año, el 53 por ciento estaba contra la guerra, aunque sólo el 41 por ciento pide la vuelta de las tropas. Pero entretanto, el huracán Katrina y la mala gestión de los equipos de rescate ha llevado la cifra al 67 por ciento este mes. Además, el 63 por ciento pide la vuelta de los boys. Los asesores de Bush estudian ese porcentaje record con preocupación. La popularidad del presidente apenas tocada tras la polémica invasión de Irak, ha caído a niveles históricos tras el katrina. Los detractores de la guerra aprovechan el momento para hacer leña del árbol caído.