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El complejo futuro de la dinastía imperial japonesa

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El complejo futuro de la dinastía imperial japonesa

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El sábado, la princesa Sayako se despedía de sus padres, los emperadores de Japón. Tal y como indica la ley de 1947, la única hija de Akihito debe marcharse de palacio al contraer matrimonio. Lo que significa también que pierde todos sus derechos imperiales, incluyendo títulos y propiedades.

Exactamente lo contrario que le ocurrió hace algunos años a su cuñada. Plebeya, aunque licenciada por Harvard y políglota, la princesa Masako tuvo que renunciar a su pasado el día que se casó con el príncipe Nahruito para consagrarse en cuerpo y alma a darle un hijo varón. Así funciona la dinastía más antigua del mundo. El trono está reservado a los hombres, independientemente de que nazcan o no de un vientre real. Sin embargo, hace ya cuarenta años que la familia imperial japonesa no celebra el nacimiento de un varón. En 2001 pudimos conocer a la última descendiente de la saga, la princesa Aiko. Desde entonces, los príncipes se ven en la obligación de traer al mundo a un niño, pero Masako no consigue quedarse embarazada de nuevo y ha terminado cayendo en una profunda depresión que la ha alejado de la vida pública durante meses. La inquietud aumenta en el país del “Sol Naciente”. Algunos en la familia real han llegado incluso a sugerir que el príncipe heredero escoja una concubina, como hicieron sus antepasados durante 1.500 años para asegurar la sucesión dinástica, empezando por el padre del actual emperador Akihito. Aunque eso no es posible. La ley vigente lo prohibe, como también prohibe que los emperadores puedan adoptar un hijo. Un tabú que ha llegado la hora de romper, según explica Hidehiko Kasahara, profesor de Historia en la Universidad de Keio: “Hay que tomar medidas para evitar que la dinastía se extinga señala. Como, por ejemplo, aceptar que una emperatriz acceda al trono”. En ese caso sería Aiko la elegida. La opinión pública parece estar de acuerdo, aunque para que la joven princesa pudiera convertirse en emperatriz habría que enmendar antes la ley vigente, instaurada hace más de medio siglo.