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De científica a canciller con un poco de suerte y algo de oportunismo: Angela Merkel

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De científica a canciller con un poco de suerte y algo de oportunismo: Angela Merkel

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Mujer y del este: así es la octava canciller de Alemania desde la Segunda Guerra Mundial. Tras una carrera política meteórica, plagada de suerte, oportunismo y según algunos de cabezas descabelladas, Angela Merkel ha llegado a la cumbre y pasa a la historia por ser la primera mujer canciller y la primera persona del este en ocupar el cargo.

Poco o nada la destinaban a dicho logro entre unos cristianodemócratas de mayoría católica y donde el divorcio de esta hija de pastor protestante habría sido excluyente hace apenas unos años. Científica rigurosa, después de militar en las juventudes comunistas del este, se lanzó en política tras la caída del muro y de unas festividades de las que no participó, como adujo en su momento, porque tenía que trabajar al día siguiente. En plena euforia de la reunificación, es fichada por Helmut Kohl, en busca de sangre nueva y a ser posible del este. En aquella época la prensa comienza a referirse a ella como “la hija de Kohl”, quien le guía y le enseña los secretos de la política. En la CDU, muchos la menospreciaron, ese sería uno de los secretos de su auge. Con cierto oportunismo y deslealtad, Merkel aprovechó el escándalo de las cajas negras que salpicó las más altas esferas cristianodemócratas para pedir a la CDU librarse de Kohl. La petición la hizo en un artículo de periódico. “La hija” mata al padre y aprende a ser paciente. Durante varios años, permaneció en una segunda fila mientras los líderes conservadores se arrancaban el poder. La historia que sigue es ya casi actual. Con la debacle electoral de Edmund Stoiber en 2002, el político bávaro despejó involuntariamente el camino a Merkel quien se impuso como una solución de compromiso entre las alas antagonistas de la CDU. Del camino, sólo quedaban un par de pasos hasta la cima.