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Rusia-Ucrania: ¿una lucha de influencias?

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Rusia-Ucrania: ¿una lucha de influencias?

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Cada día que pasa desde la revolución naranja se deshacen más los lazos de amistad que unían a ucranianos y rusos. Ucrania ha denunciado que detrás de la decisión rusa está la voluntad de apoyar a la oposición ucraniana a pocos meses de las elecciones legislativas. Moscú se defiende diciendo que está en su derecho, que la emancipación tiene un precio y que “quien quiera una economía de mercado tiene que aceptar las consecuencias”.

Parece que Ucrania no será la única en sufrir esas consecuencias de acuerdo con el ministro de Industria y Energía de Rusia. Victor Khristenko respondía con un sí rotundo después de que un miembro de la Duma rusa le preguntase si planeaba subir el precio del gas a otros países vecinos como los Balticos, Georgia y Moldavia. Hasta ahora Ucrania recibe 25.000 millones de metros cúbicos de gas ruso al año. Paga una tarifa de 50 dólares por cada mil metros cúbicos por permitir la exportación de gas ruso a Europa a través de su territorio. Moscú quiere aumentar esa cantidad a partir del 1 de enero de 2006 hasta los 230 dólares. Curiosamente, Bielorrusia, todavía en la órbita rusa, seguirá pagando tan sólo 47 dólares. Los motivos de Rusia son claramente políticos para el director del centro ucraniano de estudios políticos y económicos que opina que los países que no construyen su relación con Rusia como quiere el Kremlin ven como la factura del gas aumenta. Pero hay que tener en cuenta que el precio impuesto por Moscú es un precio de amigos por permitir que sus exportaciones de gas pasen por suelo ucraniano. Esta circunstancia ya no tiene tanta importancia tras el reciente acuerdo germano-ruso para construir un gasoducto en el mar Báltico. Ucrania tiene que jugar con otras cartas. Y ha sido el presidente ucraniano, Victor Yuchenko, el que las ha puesto sobre la mesa. Si se aumenta el precio que pagan por el gas ruso, subirán el alquiler de la base naval de Sebastopol a la flota rusa Rusia paga cerca de 100 millones de dólares al año por el alquiler del puerto de Sebastopol para fondear su flota del Mar Negro. Ese es también un precio de amigo. Ucrania amenaza con incrementar la renta hasta los 2.500 millones de dólares si los rusos suben las tarifas del gas. Un tira y afloja comercial que esta vez podría ir mucho más allá de una simple lucha de influencias. El actual acuerdo que permite la presencia de los barcos rusos en Crimea, ofrecido hace 51 años a Ucrania por Kroutchev, forma parte de un tratado más amplio en el que se reconoce la inviolavilidad de las fronteras entre los dos países.