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Los daños colaterales de la guerra del gas

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Los daños colaterales de la guerra del gas

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Encender el fogón de la cocina es un gesto cotidiano en millones de hogares europeos amenazados ahora por la guerra del gas.

Pese a los mensajes tranquilizadores de las partes enfrentadas, en las últimas horas muchos países europeos han visto reducido su volumen de gas ruso importado en un 30 por ciento como media. Los responsables de Gazprom se han apresurado a acusar a Kiev de los problemas de suministro. “Tenemos informaciones fiables que indican que Ucrania ha comenzado a sustraer gas ruso destinado a los consumidores europeos” , ha asegurado el portavoz del consorcio ruso. En el Viejo Continente, todos esperan que la guerra del gas concluya por la vía diplomática lo antes posible y sobre todo sin causar víctimas colaterales. Una cuarta parte del gas que consume Europa procede de Rusia, y el 80 por ciento de ese combustible pasa por territorio ucraniano. Alemania, Italia, Francia, Hungría y Turquía están entre los principales clientes europeos de Gazprom. Mientras Berlín compra más de un cuarto del gas que consume a Rusia, otros países como Polonia o las Repúblicas Bálticas dependen enteramente de Moscú. “Los consumidores alemanes, señala un distribuidor alemán no van a sufrir recortes de suministros, pero si el conflicto en Rusia se prolonga, no podemos excluir cortes limitados” Pero no todos los países pueden respirar con la misma tranquilidad, ya que Europa no dispone de una reserva de gas común. Alemania y Francia pueden garantizar el consumo durante 75 y 45 días respectivamente, mientras que en el Reino Unido o Polonia las reservas no llegan a dos semanas. Gazprom, que no quiere perder valiosos contratos con sus clientes occidentales insiste en culpar de la situación a Kiev, cuyo gobierno considera que tiene derecho a un 15 por ciento del gas que pasa por su territorio a modo de peaje, aunque por ahora, desmiente haber tomado medidas unilaterales.