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Hamás, entre la violencia militante y la acción política

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Hamás, entre la violencia militante y la acción política

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“Reformas y cambio”, es el sonoro nombre de la lista con la que Hamás se presenta por primera vez a unas elecciones legislativas palestinas. El tono moderado del lema refleja la nueva estrategia del Movimiento de Resistencia Islámica, que busca llegar a un electorado más amplio, manteniendo su imagen de “azote de Israel”.

Aunque la destrucción del estado hebreo no figura en su programa electoral, el movimiento mantiene detalles de su proverbial radicalismo, como el discurso de Mahmoud al Zahar, líder de Hamás en Gaza, que el pasado septiembre decía: “Israel es nuestro enemigo, ocupó nuestra tierra, asesinó a nuestros líderes, demolió nuestras casas y destrozó nuestros árboles. Nunca seremos sus aliados y no lo reconoceremos como vecino. No les permitiremos ocupar ni un milímetro de Palestina”. Hamás juega una doble partida: fundado en 1987 en los campos de refugiados más desolados de Gaza, el Movimiento de Resistencia Islámica es conocido y censurado internacionalmente por cometer ataques suicidas contra Israel; pero para muchos palestinos, Hamás es la organización caritativa, que educa y da servicios sociales a los más pobres, pilar del tejido social palestino. Una imagen limpia frente a la ANP, acusada por los islamistas de corrupción. Para ellos, el responsable del deterioro palestino sería el partido Al Fatah, en el poder desde las últimas legislativas, hace diez años. Además, tras la muerte de Yasser Arafat, las facciones armadas del partido han protagonizado revueltas, sumiendo el orden pùblico de los territorios palestinos en el caos y reforzando la autoridad de Hamás como fuerza estable. Impulsado por el éxito obtenido en las municipales, Hamás presenta 62 candidatos que, según los sondeos, podrían recibir un tercio de los votos, pisando los talones a Al Fatah. Para el profesor de sociología de la Universidad de Bir Zeit, Nader Saed, estamos asistiendo a una transformación radical: “Hamas ha decidido jugar según las reglas, jugar el juego aceptado internacionalmente y con las reglas aceptadas internacionalmente. Hamás ha pasado de ser un grupo militante a un partido político integrado en la sociedad palestina”, decía el profesor. Si Hamás entra en el Gobierno de la Autoridad Nacional Palestina, probablemente tendrá que elegir entre sus dos almas: la violencia militante y la acción política.