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Mladic: ¿se busca?

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Mladic: ¿se busca?

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La detención de Mladic es una de las noticias más esperadas en Srebrenica desde hace once años. En julio de 1995, el comandante en jefe del Ejército serbobosnio reunió a la población musulmana en el centro del pueblo y separó a hombres y mujeres. Mila Djogaz perdió a su marido y a sus tres hijos.

En el cementerio donde reposan los miles de víctimas de la masacre, se indigna cada vez que escucha que el fugitivo sigue libre: “Me aterra la idea de que Mladic pueda volver y matarnos a todos. ¿Cómo puede seguir en libertad, por qué no le han detenido? Pese a la orden de búsca y captura dictada por el TPI para la Antigua Yugoslavia, Mladic ha conseguido escapar a todas las operaciones militares y a las presiones diplomáticas. Un milagro que se explica según algunas fuentes por los esfuerzos combinados de militares ultranacionalistas, agentes de los servicios secretos y de la Iglesia ortodoxa serbia. Hasta la caída en desgracia del ex presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, el paradero del General no era ningún secreto. Acudía a bodas, iba a esquiar e incluso cobró su pensión del Ejército serbio hasta noviembre del año pasado. Pero el cambio de poder en Belgrado marca nuevas pautas, y en 2004 la caza al hombre se intensifica: Mladic se convierte en moneda de cambio para las ambiciones europeistas de la nueva Serbia. Algunas fuentes sitúan al prófugo en la Repúbica Serbia de Bosnia. Las autoridades lanzan varias redadas sin resultado. El TPI para la Antigua Yugoslavia insiste en que en realidad, Mladic no ha salido de Serbia, donde vive protegido por el Ejército. Un argumento que explicaría porqué las autoridades siempre llegan demasiado tarde, como en diciembre de 2004, cuando militares extranjeros descubren un bunker que había servido de refugio a Mladic completamente vacío. Para Belgrado el General se ha convertido en un asunto de Estado. El TPI les acusa de ser el único país de la Antigua Yugoslavia donde prófugos de la justicia campan a sus anchas. La posibilidad de una entrega voluntaria está descartada según este analista militar ex colega de Mladic: “No creo que se rinda porque iría en contra de sus principios. Para él, una entrega equivaldría a borrar de un plumazo los últimso diez, once años de su vida, desde que está huído. Dudo mucho que venda su libertad, si es que se le pueda llamar así, a cambio de dinero” Falta por ver si la presión de Bruselas y las imágenes de las atrocidades cometidas en Srebrenica, emitidas por la televisión serbia el año pasado, borran el halo de héroe que ha permitido a Mladic escapar de la justicia.