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Muere Paul Marcinkus, el "banquero de Dios"

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Muere Paul Marcinkus, el "banquero de Dios"

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Sus biógrafos dijeron de él que era un hombre “muy temido y poco amado”. Paul Marcinkus, el “banquero de Dios” murió ayer en su refugio de Phoenix, Arizona, tras una vida más propia de los enredos mundanos que de la santidad eclesiástica.

El arzobispo estadounidense subió con rapidez los peldaños de la jerarquía vaticana y gozó de la protección de dos Papas. Un nombre quedará para siempre asociado al suyo, Roberto Calvi director del Banco Ambrosiano, cuya quiebra fraudulenta en 1982 supuso el peor escándalo financiero vaticano. La Banca Vaticana, dirigida por Marcinkus durante 20 años, era accionista de esa entidad milanesa. Dos semanas antes del hundimiento del Ambrosiano, Calvi apareció colgado en un puente de Londres, posiblemente asesinado por la mafia, según las últimas investigaciones. La justicia italiana intuye la responsabilidad de Marcinkus en el oscuro entramado del Ambrosiano, pero nada puede hacer ante el blindaje de la Santa Sede. Las murallas vaticanas protegen al arzobispo venido de Chicago, amigo de Papas, banqueros y políticos. Marcinkus está en busca y captura a principios de los 80, pero sus buenos contactos le salvan de la cárcel. Sin embargo, su estrella se va a apagar. En 1989 comienza su declive cuando es cesado de la Banca Vaticana. Un año después volvió a Chicago como simple sacerdote.