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La paz, gran ausente de la campaña electoral israelí

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La paz, gran ausente de la campaña electoral israelí

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Arranca en Israel una campaña electoral marcada por el signo del pragmatismo. Las perspectivas de paz brillan por su ausencia en los programas de los tres principales partidos; el centrista Kadima, los laboristas y el Likud prefieren marcar sus diferencias basándo la campaña en la personalidad de sus candidatos.

Esa táctica está dando grandes resultados a Kadima, que juega a fondo la baza “Sharon”. Héroe nacional para muchos de sus compatriotas, Ariel Sharon es el abanderado de la retirada unilateral para fijar mejor las fronteras definitivas de Israel. Ayala Hasson, analista política: “La campaña toca la fibra sensible, es muy emotiva, incluso un poco triste. Cuando ves los spots te entra una especie de tristeza, empiezas a añorar a Sharon, y quieres formar parte de su legado” Ehud Olmert se presenta como fiel sucesor y ejecutor de la política de desconexión, que piensa aplicar también en Cisjordania. Hoy mismo prometió que cesará las inversiones y otros gastos que, en principio, benefician a los colonos de los asentamientos judíos de Cisjordania, si triunfa en las legislativas. “No es ningún secreto afirmó que en los años venideros no vamos a invertir las mismas sumas que antes en el desarrollo de las infraestructuras y la construcción más allá de la línea verde” Kadima también ha empezado a revelar su estrategia política en lo que respecta a Cisjordania. La formación centrista pretende evacuar una veintena de colonias exteriores al muro de seguridad, y mantener las que rodean Jerusalén Este, como la de Maale Adumin, asi como otras alrededor de Nablús, Hebrón y Ramalah. El pragmatismo ha sido también la nota dominante de la campaña de los laboristas, cuyo líder es el antiguo sindicalista Amir Peretz. Dejando atrás su lema “paz por territorios” que les condujo a los Acuerdos de oslo, ahora proponen un modesto “combatir el terrorismo, derrotando la pobreza” El Likud del ex primer ministro Benjamin Netanyahu por su parte, ha aparcado el sueño de un “Gran Israel”; pese a su férrea oposición a la retirada unilateral de Gaza, ya no reivindica ese territorio. La formación de centro-derecha apuesta por una campaña a la defensiva. El objetivo de sus ataques es el primer ministro en funciones y candidato de kadima Ehud Olmert.