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Resaca electoral en Israel, con un escenario incierto

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Resaca electoral en Israel, con un escenario incierto

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La ajustada victoria de Kadima obliga al primer ministro en funciones saliente, Ehud Olmert, a buscar socios para formar Gobierno. La condición que pone Olmert es la aceptación de la retirada de parte de Cisjordania. Pero no todos los partidos están dispuestos a abandonar el sueño del Gran Israel.

El ex líder laborista y número dos de Kadima, Simon Peres, lamenta no haber conseguido bastente fuerza para gobernar en solitario: “Tendremos que ir en coalición”, dice. Lo más difícil comienza ahora. Olmert soñaba con una amplia mayoría en la Knesset para consolidar las fronteras del país de aquí a 2010. Pero el electorado no le ha dado un cheque en blanco. La modesta victoria electoral de Kadima debilita el peso de su programa en el futuro gobierno y le obliga a hacer concesiones. Empezando por sus socios mayoritarios, los laboristas de Amir Peretz. Consciente de su nuevo peso electoral, el líder de la formación reclama varios ministerios clave como el de Finanzas. Sin embargo, su programa social es diametralmente opuesto a la política de austeridad presupuestaria defendida por Kadima. La formación de un eventual bloque de centro derecha parece descartada. Más probable se perfila una asociación con el centro izquierda y con el Partido de los Jubilados, aunque Olmert obtendría una débil mayoría. Para ampliarla podría tender la mano a Shaas y a la Unidad por la Torah y el Judaismo, pero la entrada de los ultraortodoxos podría complicar las cosas y provocar crisis de gobierno repetidas, una enfermedad endémica en Israel. “Evidentemente, subraya el director del periódico Jerusalem Post, ha sido una victoria para Kadima, Ehud Olmert formará el próximo gobierno, pero no ha conseguido el apoyo contundente que esperaba, por lo que no podrá formar una mayoría parlamentaria solo con los partidos afines. Tendrá que formar coalición con partidos que intentarán imponer unosintereses que no siempre coincidirán con los suyos” Confirmado como tercera fuerza política del país, Shaas, que agrupa a los ultraortodoxos sefardíes, podría mostrarse particularmente exigente o protagonizar una abrupta salida del gobierno como ya hizo en 2003 con el Ejecutivo de Ariel Sharon. Por su parte, la Unidad por la Torah y el Judaísmo, formada porultraortodoxos askenazis, defiende la idea de un Gran Israel. Los líderes espirituales de ambas formaciones ultraortodoxas amenazaron con el infierno a quienes votasen por el partido de Olmert. Pero el pragmatismo no es un arma exclusiva de Kadima, y a pesar del resentimiento por el desalojo del asentamiento ilegal de Amona hace dos meses, la financiación de las escuelas talmúdicas y otros proyectos bien vale tender la mano al enemigo.