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20 años después de Chernóbil, Ucrania vuelve a apostar por la energía nuclear

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20 años después de Chernóbil, Ucrania vuelve a apostar por la energía nuclear

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Desde hace veinte años Chernóbil es sinónimo de tragedia y de polémica. La falta de acuerdo sobre el número de víctimas mortales no es el único objeto de controversia, también se debate sobre el futuro energético de Ucrania.

La reciente batalla sobre el suministro de gas ruso a Ucrania ha puesto en evidencia la dependencia energética del país. Muchos aseguran que la energía nuclear es a pesar de todo la mejor solución. Es la opinión de Andrei Novikov, responsable de la central de Chernóbil: “El pulso por el gas natural revela que las necesidades energéticas tanto en Ucrania como en el resto del mundo aumentan, cada vez somos más dependientes en recursos energéticos, por tanto, la energía nuclear es la opción más razonable para Ucrania”

Limpiar en profundidad la central llevará años. Aunque el último reactor operativo detuvo hace años sus motores, el sarcófago sufre un rápido deterioro. Su estructura presenta 100 metros cuadrados de fisuras que disparan los contadores de radiaciones.

Tras la catástrofe, los otros reactores de Chernóbil siguieron funcionando durante catorce años.

Nicolas Gouminiouk ha visto morir a muchos de sus amigos a causa de las radicaciones. Sin embargo, sigue confiando en la central: “Hemos hecho lo que teníamos que hacer. Hemos reforzado las medidas de seguridad y la central funciona muy bien. No hay ningún riesgo de que vuelva a haber problemas”

La comunidad internacional ha destinado más de 720 millones de euros a la construcción de una nueva cubierta de acero. Sin embargo los trabajos en la estructura más cercana al reactor número cuatro no podrán comenzar hasta 2008, y pasarán de treinta a cien años antes de que pueda ser desmantelada.

Pese de todo, Andrei Novikov relativiza el riesgo de la energía nuclear: “Es el mismo riesgo, generalmente aceptado, que tienen los accidentes de tráfico. Cada año, cien mil personas pierden la vida en las carreteras, y sin embargo estamos dispuestos a seguir conduciendo. Yo creo que la sociedad y nuestra civilización están dispuestas a aceptar el riesgo potencial que representa la energía nuclear”