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Cannes, entre el negocio y el espectáculo

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Cannes, entre el negocio y el espectáculo

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Es una cita obligada para quienes brillan con luz propia en el universo del cine.

Prductores, distribuidores y por supuesto, directores y actores, acuden puntuales cada año a Cannes.

Detrás de la gigantesca vitrina que es el Festival, tiene lugar el mayor mercado cinematográfico del mundo. El año pasado, por ejemplo, acudieron nueve mil productores de 83 países.

Los grandes hoteles de la Croisette forman parte de la leyenda del Festival.

En el Carlton, la directora de Comunicación supervisa hasta el mínimo detalle. Todo tiene que estar listo para recibir a un huesped muy importante: el presidente del jurado de Cannes 2006.

Quince minutos después, el cineasta chino emigrado a Hong Kong llega al hotel. Sus primeras palabras son de agradecimiento.

“Me siento muy honrado y feliz de presidir el jurado”

La suite que ocupa será bautizada posteriormente con su nombre.

En el Majestic, a pocos metros del Palacio del festival, también se esperan invitados importantes de un momento a otro. Entre ellos, Tim Burton.

El Festival es un negocio redondo para estos grandes hoteles, como explica el director general del Majestic: “Este año asegura organizaremos de nuevo la cena de clausura, que reune a 700 personas en el salón de los Embajadores y a 800 en la playa del hotel. Es un acontecimiento que precisa cierta logística, además, tenemos que mantener el nivel de calidad de los productos que han dado reputación mundial a hoteles como el nuestro”

También los habitantes de Cannes sacan partido de estos díez días de festival, en los que comercio y espectáculo se funden en la ciudad balneario.