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Europa ante el reto del consenso

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Europa ante el reto del consenso

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La inmigración ilegal no cesa de aumentar. Más de 1.600 personas han intentado llegar a Europa en los últimos días a bordo de los llamados “cayucos”, lo que obliga a la Unión Europea, ahora más que nunca, a consensuar por fin una política común de inmigración.

Tanto en el sur de España como en este campo de refugiados de Sicilia, en Italia, los centros de detención están sencillamente desbordados. Guilhem Molinie, de Médicos Sin Fronteras, exige ayuda:

“El problema no puede ser tratado sólo en este pueblecito de Sicilia, porque se trata de un problema europeo. Hay que presionar para conseguir una política europea común con la que acoger a estas personas de manera adecuada”

Actualmente Canarias y Lampedusa son las principales entradas a Europa de los inmigrantes africanos. Un problema atajado hasta ahora a nivel nacional a través de acuerdos bilaterales entre Marruecos y España, así como entre Libia e Italia.

Cada país de la Unión desarrolla sus propias políticas de inmigración, que pueden distar mucho unas de otras. Nicolas Sarkozy, que viajó a Mali recientemente, ha sido el ideólogo del endurecimiento de la ley francesa para, según sus palabras, “escoger la inmigración en lugar de sufrirla”.

España propone por su parte el “Plan África”, que pretende implicar a este continente en la solución del problema.

Europa ha aprobado finalmente un plan de apoyo, que a ojos de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, es el inicio de una política de cooperación.

“Se trata de un tema que es de España pero también de la Unión Europea y que por tanto tenemos que abordar entre todos, como se debe abordar cualquier política en materia migratoria: desde múltiples perspectivas, desde la perspectiva de la seguridad, de la cooperación al desarrollo, de la regulación de los flujos”.

Sucesos como el de los inmigrantes abandonados a su suerte en el desierto el año pasado por el Gobierno de Marruecos, tras ser expulsados de España, nos recuerdan que Europa sigue teniendo la última palabra para solucionar estos dramas de una manera digna.