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Terrorismo iraquí: la hidra pierde su cabeza visible

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Terrorismo iraquí: la hidra pierde su cabeza visible

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La desaparición de Abu Musab al Zarqaui deja sin cabeza visible al terrorismo en Irak. El jordano ponía un rostro a la nebulosa de grupos armados que actúan en el país árabe.

Para Estados Unidos, la captura del número uno de Al Qaeda en Irak tiene un fuerte valor simbólico.

Washington ofrecía por su cabeza 25 millones de dólares, el mismo precio que paga por la de Osama Ben Laden.

La primera vez que el gran público escuchó el nombre de al Zarqaui en relación con Irak fue en febrero de 2003 en el Consejo de Seguridad de la ONU. El Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell le acusó de ser el eslabón entre Al Qaeda y Sadam Husein, acusado de darle refugio.

Ahmed Fadel al Jalaylah, su verdadero nombre, nació el 20 de octubre de 1966 cerca de Amán. Pertenecía a la tribu de los Bani Hassan, uno de los principales clanes suníes de Jordania.

Afganistán fue uno de sus primeros campos de batalla. Tras 4 años de lucha contra los soviéticos volvió a Jordania decidido a derrocar al Gobierno.

En 1993 fue condenado a 15 años de cárcel, de los que cumplió siete en virtud de los indultos que siguieron a la subida al trono del rey Abdallah II.

Decidió volver a Afganistán, pero entonces, el enemigo era el ejército estadounidense.

Su llegada a Irak se remonta a julio de 2003. A sangre y fuego, impone el terror en el país ocupado. Pero su grupo de tendencia wahabí Al Tawid, rebautizado después Tanzim, ataca tanto a las fuerzas de ocupación como a los iraquíes.

La comunidad chií, considerada como una desviación por el wahabismo radical se convierte en su blanco predilecto.

En febrero del año pasado, el atentado de Hila deja cien muertos en la calzada. Al Zarqaui es el cerebro del ataque, el más sangriento cometido hasta ahora en Irak.

Con ese tipo de acciones, ha nutrido el odio intercomunitario y desdibujado la frontera entre resistencia y terrorismo.

El 27 de diciembre de 2004, Osama ben Laden recompensa su activismo y le nombra Emir de la organización Al Qaeda en Irak.

Los expertos tienen opiniones divergentes sobre el alcance que tendrá su desaparición: algunos afirman que sólo era un símbolo, otros creen que marcará un retroceso en el llamado terrorismo yihadista que tiene como mentor a Osama ben Laden.