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Siete años de calvario en Libia

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Siete años de calvario en Libia

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Febrero de 2002. Los acusados del proceso Bengazi creen ver luz al final del túnel. Tras más de tres años de juicio, el tribunal popular que se encarga del caso no encuentra pruebas que les acuse de orquestar un complot contra el Estado libio y se declara incompetente para emitir un veredicto.

Los cargos en su contra se basaban exclusivamente en las sospechas del jefe del Estado, el Coronel Gaddafi y en las confesiones obtenidas bajo tortura de dos de las enfermeras, que después se retractaron. Pero lejos de exculparles, el tribunal penal que retoma el caso les sentencia a muerte en mayo de 2004.

El veredicto provoca incredulidad en Bulgaria, sobre todo porque expertos como el profesor francés Luc Montagnier, codescubridor del virus del sida, constataron en Bengazi que la epidemia se desencadenó antes de la llegada de las enfermeras por falta de higiene en el hospital. Los acusados recurren la sentencia.

La Unión Europea hace saber al régimen de Gaddafi que la condena a muerte obstaculiza la normalización de las relaciones. Decidido a salir del ostracismo internacional, Trípoli renuncia en 2004 al terrorismo y accede a indemnizar a las víctimas del atentado de Lockerbie y del vuelo de la UTA. De visita oficial en Libia en 2005, la comisaria para las Relaciones Exteriores de la UE, Benita Ferrero Waldner insiste: “No ponemos en tela de juicio la independencia de la justicia libia, sino las pruebas en las que se ha basado el caso”

Las familias de los niños fallecidos reclaman nueve millones de euros por cada niño contaminado. Bulgaria, que considera que los acusados son inocentes, se niega a conceder indemnizaciones.