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Un señor de la guerra entre rejas

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Un señor de la guerra entre rejas

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Desde que las autoridades nigerianas le detuvieron el pasado marzo cuando trataba de escapar a Camerún con dos bolsas llenas de monedas en varias divisas, Charles Taylor se convirtió en una pieza difícil de encajar. En un primer momento, el Gobierno de Nigeria, donde vivía exiliado desde 2003, lo entregó al Tribunal Especial de Sierra Leona, una instancia establecida por la ONU para procesar a los responsables de violaciones de las leyes internacionales durante la guerra civil en ese país.

Pero su presencia en el país fue considerada una amenaza para la región, sobre todo tras la reciente salida de casi todos los cascos azules, por lo que el tribunal pidió a las autoridades holandesas poder celebrar el juicio en el país europeo. Un juicio-farsa, según el ex presidente liberiano que se ha declarado inocente de los delitos que se le imputan, que incluyen actos de terrorismo, asesinato, violación, esclavitud y la utilización de niños como soldados.

Taylor es uno de los “señores de la guerra” más temidos de África. Está acusado de ser uno de los máximos responsables del sangriento destino de Liberia y Sierra Leona. En 1989 lideró la rebelión encaminada a derrocar al presidente liberiano Samuel Doe. El conflicto derivó en una sangrienta guerra civil con la explotación de las minas de oro y de diamantes como telón de fondo.

El presidente Doe fue asesinado, pero la guerra se prolongó hasta los acuerdos de paz que se cerraron a finales de 1996, con Taylor como integrante del Gobierno de transición. En 1991, la rebelión salpicó a Sierra Leona. Diez años de guerra civil que dejaron 50.000 muertos y 2 millones de desplazados, en una población de 5 millones.

La fiscalía considera que Taylor participó activamente en el conflicto como suministrador de armas financiadas con diamantes. Le considera además instigador de dos grupos rebeldes de la oposición, especialmente del Frente Revolucionario Unido, tristemente célebre por su práctica sistemática de amputaciones a civiles y por reclutar niños soldado.

En julio de 1997, Taylor ganó las elecciones presidenciales en Liberia, pero no logró pacificar el país. Seis años después, abandonó el poder en Monrovia, para dar paso a una transición política que se cerró el año pasado.