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El arsenal norcoreano, la estrategia de Pyongyang

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El arsenal norcoreano, la estrategia de Pyongyang

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Corea del Norte, el vértice indomable del denominado eje del mal, ha vuelto ha desatar las iras de la comunidad internacional. Aunque su provocador alarde militar está perfectamente calculado, ya que Kim Yong Il no es sólo ese personaje excéntrico al que George Bush apoda “el pigmeo”, sino también un gran estratega que siempre ha sabido utilizar su arsenal como moneda de cambio.

En las bases norcoreanas los scud de corto alcance apuntan al cielo junto a los Rodong y a los temidos Taepodong; unos misiles que pueden transportar una tonelada de carga y alcanzar un blanco a 6.700 kilómetros como Hawai o Alaska, y que en el futuro podrían amenazar incluso la costa oeste estadounidense.

Lo que no se sabe es si Corea del Norte tiene ya armamento atómico. Ni si dispone de la tecnología necesaria para montarlo sobre uno de esos cohetes, pese a que Pyongyang asegura que así es.

En mil novecientos noventa y ocho, el regimen norcoreano ya provocó una crisis internacional lanzando un Taepodong que se estrelló en el mar, cerca de Japón. Y tras los atentados del once S pasó a formar parte del la lista negra estadounidense, lo que no sólo preocupa a occidente sino también a China, que hasta hoy es su principal aliado, como explica Robert Dujarric, analista del Instituto Japonés de Asuntos Exteriores:

“China hace lo posible por estabilizar la región porque le interesa crecer económicamente para adquirir más poder. Aunque la actitud norcoreana es un obstáculo para sus intereses, ya que podría precipitar una alianza entre Estados Unidos y Japón para crear un escudo antimisiles que el gigante asiático no ve con buenos ojos. El problema para China es que tampoco puede presionar demasiado a sus vecinos norcoreanos porque corre el riesgo desestabilizar seriamente la zona en todos los sentidos, algo que, por otra parte, tampoco le interesa ni a Japón ni a Estados Unidos ni a Corea del Sur”.

Por supuesto, el regimen de Pyongyang conoce perfectamente la situación y se aprovecha de esos conflictos de intereses cada vez que la comunidad internacional intenta negociar su desarme. No obstante, desde noviembre esas conversaciones se han paralizado, lo que, por irónico que resulte, perjudica a los norcoreanos. De hecho el lanzamiento de hoy puede interpretarse como una llamada de atención a sus interlocutores para que reanuden los contactos diplomáticos.