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Vía libre para Rusia en su camino hacia la OMC

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Vía libre para Rusia en su camino hacia la OMC

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En vísperas de la apertura de la reunión que el G8 celebra en San Petersburgo este fin de semana, el último gran obstáculo para la entrada de Rusia en la Organización Mundial del Comercio acaba de desaparecer. Tras más de una década de negociaciaciones, Washington y Moscú, han llegado a un acuerdo sobre servicios financieros. Estados Unidos ha sido hasta hoy el único miembro de la organización con el que Rusia no había firmado todavía un protocolo comercial bilateral. Un anuncio realizado por fuentes del gobierno ruso que se suma a la satisfacción de los habitantes de San Petersburgo por acoger al G8 en su ciudad. “Rusia está en el club de los más poderosos del mundo, de las economías más fuertes y políticamente influyentes”, dice un hombre.

El acuerdo fue posible después de que Estados Unidos retirase a última hora su exigencia de que Rusia permitiera la implantación de filiales de bancos extranjeros en su territorio. A cambio, Moscú aceptará la presencia de filiales de aseguradoras extranjeras en el país.

A pesar de haber firmado hace dos años un acuerdo bilateral con la UE, las negociaciones de Rusia con Estados Unidos para entrar en la OMC han pasado desde 1993 por altos y bajos. Recientemente, el propio Vladímir Putin amenazó a Washington con dejar de aplicar las reglas de la OMC, que ya eran respetadas por Moscú, si los bloqueos no cesaban.

Un acuerdo definitivo entre Whasington y Moscú podría dar paso ahora a la conclusión de varios contratos pendientes. Como el que el gigante ruso Gazprom debe firmar con una compañía para explotar un yacimiento de gas en el Mar de Barents y que dos empresas estadounidenses pretenden conseguir. Además la compañía aérea Aeroflot podría anunciar a quién encargará 22 aviones: al estadounidense Boeing o al europeo Airbus.

Sin embargo, Rusia no siempre ha respetado las reglas de la OMC. El pasado mes de marzo, Moscú prohibió la entrada del agua mineral de Georgia, como ya había pasado antes con el vino, trasladando al campo comercial un conflcito político.