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1701: una resolución en el alero

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1701: una resolución en el alero

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A imagen y semejanza de 60 años de decisiones de la ONU sobre Oriente Próximo, la resolución 1701 podría quedar en papel mojado. Aprobada por el Consejo de Seguridad la semana pasada y por los gobiernos israelí y libanés posteriormente, el texto impone un alto el fuego entre Hezbolá e Israel, pero no crea las condiciones necesarias para una paz inmediata.

El documento contempla la retirada de 30.000 soldados israelíes de la región entre el sur del río Litani y la línea azul, pero solo tras la llegada de 15.000 soldados de refuerzo a la misión de la FINUL.

El problema es que en ese lapso de tiempo de al menos dos semanas, el Tsahal reclama el derecho a defenderse de los ataques de Hezbolá, y los milicianos chiíes, dueños y señores de esta parte del territorio, proclaman su derecho a luchar contra el ocupante.

Una situación inflamable que podría poner en peligro el proyecto de reforzar la FINUL.

Una eventual reanudación de los combates obligaría a los siete países dispuestos a enviar soldados a la zona a reconsiderar sus ofertas

Hezbolá ya ha anunciado por boca de su líder, Hassan Nasrallah, que no renunciará a las armas mientras Israel siga ocupando territorio libanés.

Sus declaraciones ponen en peligro otro párrafo de la resolución, el que contempla el comienzo de las negociaciones para el desarme de la milicia chíi dentro de treinta días.

El desarme es una premisa considerada esencial por el gobierno libanés, que quiere recuperar el control de todo su territorio.

Naila Moawad, ministra libanesa de asuntos sociales:

“Si Hezbolá sigue sin querer entregar sus armas al Ejército libanés, si sigue negándose a que el ejército libanés se despliegue progresivamente en la zona desmilitarizada, el alto el fuego durará poco”

Sin embargo la ONU podría ser más eficaz en la cuestión humanitaria. Pese a su fragilidad, el alto el fuego ha permitido el envío inmediato de ayudas a las zonas aisladas por la guerra.

Los analistas aseguran que la comunidad internacional debe aprovechar esa ocasión para ganarse la confianza del pueblo libanés y sustituir a Hezbolá en el terreno de la asistencia social, principal causa de la popularidad de la milicia chií.