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Caótico regreso después del éxodo de los refugiados libaneses

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Caótico regreso después del éxodo de los refugiados libaneses

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“Mejor atrapados en los atascos que entre el fuego cruzado”, es lo que parecen pensar los miles de libaneses que, alegres a pesar de las dificultades, han emprendido el retorno a sus poblaciones de origen después de más de un mes refugiados de los ataques israelíes. Decenas de voluntarios repartían carteles con la efigie del líder de Hizbulá Hasan Nasralá y felicitando al pueblo. El alto el fuego auspiciado por Naciones Unidas es visto como una victoria en el Líbano.

No importa lo peligroso del camino, ni la fragilidad del alto el fuego. Tampoco importan los atascos o la destrucción causada por 34 días de guerra. Este lunes el Líbano ha sido una caótica fiesta.

“Poco nos importan los daños. Lo importante es la victoria. Que Dios guarde a Hasan Nasralá” decía un refugiado desde su coche. Más prudente, una mujer reconoce que está contenta, pero preocupada por lo que va a encontra cuando llegue a su casa.

Esquivando los cráteres de las bombas, bajo la mirada de un ejército libanés que no consigue convencer a los retornados del peligro que acecha en las bombas sin explotar la marea es imparable.

Ni siquiera la advertencia israelí de que más allá del río Litani la circulación queda restringida ha desanimado a los civiles. La destrucción de infraestructuras se salva con paciencia, unas tablas y un poco de arena.

La llegada, tan esperada después de haber vivido una auténtica aventura de más de un mes, es a veces dura. De las viviendas queda poco más que objetos personales para rescatar entre los escombros, tampoco importa. Acostumbrados a la guerra el ánimo de los libaneses parece indestructible.