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Olmert lucha por su supervivencia política

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Olmert lucha por su supervivencia política

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Alegría por la vuelta y críticas a la guerra se suceden en el norte de Israel a medida que los refugiados vuelven a sus hogares. Ayla, que ha permanecido en un refugio de Kiriat Shmona durante toda el conflicto se pregunta ahora para qué. “El gobierno afirma nos ha tenido aquí más de un mes y mire, al final no han conseguido que suelten a los soldados capturados y los terroristas están aún más cerca de la frontera”

El trágico balance de los combates ha erosionado el apoyo popular al Ejecutivo. En 34 días han muerto 157 personas, más de mil han resultado heridas y otras muchas han tenido que abandonar sus casas. Se critica principalmente la falta de coordinación y de equipamientos sobre el terreno, los errores estratégicos de la aviación y la gestión de las ayudas gubernamentales a la población israelí.

Ayer, el primer ministro, Ehud Olmert, reconoció que se habían producido errores, pero vendió como gran victoria el hecho de que se obligue a Hezbolá a replegarse al norte del río Litani. La oposición, abiertamente escéptica, ha pedido que se abra una investigación. Varios diputados van más allá y piden la dimisión de Olmert.

Benjamin Netanyahu, número uno del Likud es el portavoz de las críticas. “Hay que reconocer, afirmaba ayer que se han cometido muchos errores; a la hora de identificar la amenaza, a la hora de enfrentarse al enemigo, en la gestión de la guerra, y en la gestión de las ayudas a la población”

Si en marzo el plan de retirada unilateral de Cisjordania dio a Olmert la victoria en las elecciones, su escasa experiencia militar ha puesto su popularidad en tela de juicio. Según los últimos sondeos, el 60 por ciento de los electores que votaron a Kadima o al partido laborista, sus socios de coalición, no volverían a apoyarles en las urnas hoy por hoy. Hace diez días y por primera vez desde que empezaron los enfrentamientos, los pacifistas volvieron a echarse a las calles. Su batalla para que el diálogo se imponga en la región prosigue, la de la supervivencia política de Olmert acaba de empezar.