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Las piedras en el camino de la FINUL

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Las piedras en el camino de la FINUL

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El ataque del Ejército israelí contra posiciones de Hezbolá en el valle de la Beka, el pasado sábado, puso de manifiesto la fragilidad de la resolución 1701 de la ONU. El texto que rige el frágil alto el fuego en la zona, contempla el derecho a la autodefensa de Israel, dando a la milicia chií una justificación para negarse al desarme.

Un impasse altamente inflamable que podría prolongarse como mínimo tres meses, hasta la llegada a la zona de los soldados de la ONU encargados del mantenimiento de la paz. Pese al despliegue del Ejército libanés en el sur del país, los cascos azules de la FINUL se encargarán de supervisar la zona fronteriza entre Israel y El Líbano.

Pero sin un mandato preciso, esta misión de paz en un clima de guerra se revela de alto riesgo, como subraya el General Pellegrini, actual responsable de la FINUL: “La situación es muy frágil, muy tensa, muy peligrosa, muy volátil y al menor incidente, las cosas pueden degenerar rápidamente” limitaciones dan al Ejército libanés el papel principal en el desarme de Hezbolá, aunque para la FINUL, la misión tampo.
Para vigilar la región que va desde la línea azul al río Litani, la FINUL necesita ocho batallones de infantería, tres batallones de reconocimiento, cuatro equipos de telecomunicaciones, dos compañías de policía militar, cinco helicópteros de observación y un hospital de campaña que varios países como Francia e Italia se dicen dispuestos a enviar si obtienen garantías sobre la seguridad y el papel de la FINUL.

Según la prensa francesa, las actuales propuestas de Naciones Unidas dan a los cascos azules un poder limitado; no podrán ni desarmar a Hezbolá ni interponerse en caso de reanudación de los combates. Esasco está exenta de riesgos. El General italiano Franco Angioni estuvo en la región en 1982. “Interferir en la operación policial del gobierno libanés dice y de la manera en que tendrán que hacerlo, con la población desesperada por lo que acaba de vivir, usar la fuerza militar en una operación así es extremadamente peligroso”

Sin una autonomía clara, la FINUL podría desempeñar una acción más diplomática que militar. Muchos analistas señalan que de hecho, es la misma situación que ha hecho que la fuerza internacional se haya visto en varias ocasiones atrapada entre dos fuegos desde su despliegue en el sur del Líbano en 1978.