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Promesas incumplidas un año después del Katrina

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Promesas incumplidas un año después del Katrina

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Un año después del devastador paso del huracán Katrina por Nueva Orleans, casi la mitad de los habitantes de la ciudad siguen esperando las ayudas prometidas por el gobierno. En el barrio de Lower Ninth Ward, uno de los más afectados por la subida de las aguas que acabó con la vida de 1.300 personas, el paisaje de devastación ha cambiado poco. Las autoridades solo han realojado a una de cada cinco familias que vivían en pisos de protección oficial.

Los demás tienen que conformarse con reconstruir sus casas con los medios a su alcance a la espera de los más de siete mil millones de dólares aprobados por el Congreso diez meses después de la tragedia. “Ya ve lo que está pasando con nuestras casas, dice un vecino. Mire alrededor. La gente sigue sacando basura. Han tenido que esperar mucho tiempo porque las compañías de seguros no les han ayudado”

Muchos de los “refugiados de las caravanas”, como se les llama aquí, piensan abandonar la ciudad. Aseguran que faltan infraestructuras básicas y el Alcalde aun no ha presentado un plan de reconstrucción. Algunos dudan incluso de que proporcionarles un hogar sea prioritario.

“Teniendo en cuenta que han tardado una o dos semanas en levantar un casino enorme, afirma una de las inquilinas de las rulotes con una iluminación especial, y todo tipo de lujos, me hubiera gustado que hiciesen cosas más accesibles para los que no tenemos solvencia económica”

El sector turístico ha recuperado un 40 por ciento de su volumen de negocios gracias a una vasta campaña de promoción. Pero la posibilidad de una nueva tragedia hace que muchos visitantes opten por otros destinos más seguros.

Según los expertos, los trabajos que se están llevando a cabo en los 250 kilómetros de diques dañados presentan aún riesgos. La gestión de los damnificados del Katrina sigue siendo el escándalo que más ha dañado la popularidad de Bush. Las negligencias y el abandono de la población pobre puso en tela de juicio el “conservadurismo compasivo” de su administración.