Última hora

Última hora

Turquía; encrucijada de civilizaciones y conflictos

Leyendo ahora:

Turquía; encrucijada de civilizaciones y conflictos

Tamaño de texto Aa Aa

Los atentados de los últimos días en Turquía ponen de manifiesto la encrucijada de tensiones latentes en su población; ya sea entre nacionalistas y separatistas o entre laicos e islamistas. Los ataques de Mármaris y Antália son la octava acción armada que se atribuye este año el grupo radical “Halcones Kurdos de la Libertad” contra zonas turísticas, uno de los principales recursos económicos del país.

Considerados una rama de los separatistas kurdos del PKK, “Los halcones” aseguran que los atentados son consecuencia directa de la acción de los más de 12 mil soldados turcos desplegados en la frontera sur del país. Bastión del PKK, la zona entre Turquía e Irak es desde 1984 escenario de una guerra encarnizada entre el Ejército y rebeldes que reclaman la independencia del kurdistán, una región que comprende varios países, incluído el sur de Turquía.

El conflicto ha causado más de 30 mil víctimas de ambos campos. Pero desde hace un mes, las cosas han cambiado. Turquía ha obtenido el apoyo de Washington para endurecer los ataques contra el grupo en el marco de la lucha antiterrorista.

Pero el único país de mayoría musulmana miembro de la OTAN es también escenario de otras tensiones, sobre todo con los grupos islamistas. En noviembre de 2003, cuando Ankara apoyaba la guerra de Irak, dos ataques atribuidos a Al Qaeda contra una sinagoga y el consulado británico en Estambul causaron la muerte de 62 personas.

Con el Ejército como cancerbero histórico del laicismo de la República, los choques con los sectores islamistas son cada vez más frecuentes.

El primer ministro turco, Rayep Tayic Erdogan encarna la complejidad del país. El ejército le reprocha su pasado pro-islámico, y los islamistas le consideran artífice de un peligroso acercamiento a Occidente

El debate sobre la participación del Ejército turco en la fuerza de paz para el Líbano ha exacerbado las tensiones.

Si para las fuerzas armadas puede ser una moneda de cambio en el combate contra los separatistas curdos, para los islamistas es la enésima concesión a Occidente.