Última hora

Última hora

Comportamiento antisocial; el reto británico.

Leyendo ahora:

Comportamiento antisocial; el reto británico.

Tamaño de texto Aa Aa

La falta de civismo de los jóvenes es una plaga de la que Gran Bretaña no consigue desembarazarse. Vandalismo, agresiones gratuitas, borracheras en la vía pública, robos… comportamientos antisociales de todo tipo cuyo número diario se eleva en ocasiones a 66.000. Cada año, 200.000 menores tienen problemas con la justicia, uno de cada dos, acaba delante de un Tribunal. Desde su llegada al poder, Tony Blair ha aplicado sin grandes éxitos la política del palo y la zanahoria para intentar erradicar esta enfermedad social. En 1999, los laboristas elaboraron la llamada ASBO, Orden de Comportamiento Antisocial. Sin alcance penal y sin efecto en el certificado de penales, se trata de sanciones de todo tipo impuestas por un juez a petición de la policía o de un alcalde tras una denuncia y una investigación.

La orden permite, por ejemplo, limitar la libertad de movimientos de los individuos con comportamientos poco cívicos. Desde 1999, más de la mitad de los sancionados son menores. Paralelamente el Ejecutivo Blair ha hecho grandes esfuerzos presupuestarios para erradicar las raíces del problema, luchando contra la exclusión social, y aumentando las inversiones en educación.

Pese a esos esfuerzos, a un crecimiento sostenido y a un índice de paro del 5,5%, el Reino Unido registra un índice de pobreza infantil entre los más elevados de los países ricos. El 15,4 % de los niños británicos viven en hogares con ingresos un 50% por debajo de la media nacional. El país ostenta otro triste record, el de mayor porcentaje de embarazos de adolescentes de Europa occidental.

Estos embarazos aumentan los riesgos de pobreza infantil, considerada por los expertos como una de las causas del comportamiento antisocial.