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Transcurrida más de media jornada del referéndum separatista en la región moldava de Cisdniéster, más del 58 por ciento de los electores habían depositado su voto. Ello abriría la puerta a un posible reconocimiento de la consulta por parte de Moscú, que aún no se ha pronunciado oficialmente al respecto.

Cisniédster es una estrecha franja en la margen oriental del río Dniéster, fronteriza con Ucrania, y que en 1991 proclamó su independencia de Moldavia. Desde entonces cuenta con el apoyo militar, político y financiero de Rusia. El presidente, Igor Smirnov, sostiene que gracias a Moscú la región vive en paz y que un retorno de la región a la soberanía moldava es imposible. El plebiscito de hoy plantea precisamente esas dos posibilidades, aunque la comunidad internacional, que no ha enviado observadores a la cita con las urnas, ha advertido que no reconocerá el resultado del mismo.