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Irlanda del Norte: Ahora o nunca

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Irlanda del Norte: Ahora o nunca

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Si tras la reunión de Escocia los partidos no consiguen ponerse de acuerdo, Irlanda del Norte volverá a estar bajo control de Londres, y la Asamblea de Belfast, suspendida desde hace cuatro años, quedará definitivamente enterrada.

En abril del 98, al término de un largo y complicado proceso de negociaciones, unionistas y republicanos firman los acuerdos de paz del Viernes Santo. El histórico texto contempla la creación de un Ejecutivo semiautónomo en el que los enemigos de ayer compartían el poder.

Cuatro meses después, el atentado de Omagh sacude la provincia. El IRA auténtico, un grupúsculo del Ejército Republicano Irlandés opuesto a los acuerdos de paz, se atribuye la autoría del ataque.

Las dificultades y la desconfianza mútua erosionan el frágil espíritu de entente. En octubre de 2002, la Asamblea de Irlanda del Norte es suspendida después de que el IRA fuera acusado de espionaje en la sede del Gobierno de Stormont. Se suceden varios años de bloqueo y de tergiversaciones sobre la cuestión del desarme del Ejército Republicano Irlandés. El año pasado, después de haber desmantelado sus estructuras militares, el IRA anuncia su intención de renunciar a la violencia.

Pero subsisten las dudas y las sospechas. El año pasado, el campo unionista atribuyó al IRA el asesinato del católico Robert Mac Cartney. El futuro de las negociaciones está en manos del reverendo Ian Paisley. Desde hace una década, el jefe de filas del principal partido protestante clama su desconfianza hacia el Sinn Feinn, y hasta ahora se ha mostrado inflexible sobre la posibilidad de compartir el poder.

Todo se juega en estos tres días de negociaciones en Saint Andrews. Un desafío de peso sobre todo para el primer ministro británico que no quiere concluir su mandato con un fracaso en Irlanda del Norte.