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Operación rescate del voto evangélico

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Operación rescate del voto evangélico

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El voto de los ultraconservadores ha dejado de ser una baza segura para el partido de Bush. Tras los escándalos éticos que han tronado en el Congreso, la base tradicional del electorado republicano podría replantearse su apoyo en estados claves como Virginia. Allí, el republicano Georges Allen ha llevado a cabo una campaña basada en los valores fundamentales defendidos por la america puritana, como el matrimonio heterosexual:

“Creo que el estado de Virginia concede mucha importancia a los valores tradicionales. Reconocen la importancia de la familia, y en las papeletas, además de mi nombre, está la enmienda del estado de Virginia para proteger el matrimonio. Así verán quiénes comparten sus valores”

Los carteles electorales de Allen comparten espacio con las pancartas amarillas que piden el sí para la enmienda a la Constitución del estado que definiría el matrimonio exclusivamente como la unión de un hombre y una mujer.

Con ese tipo de iniciativas, los repubicanos esperan convencer a la poderosa comunidad evangélica de que hasta en el partido republicano hay renglones torcidos.

Mark Foley es uno de ellos… El congresista de Florida hizo temblar los cimientos de la formación de Bush cuando presentó su dimisión tras reconocer que había enviado mensajes explícitamente sexuales a becarios menores de edad.

Al contrario que los analistas, el pastor evangélico Jerry Falwell, cree que casos como el de Foley contribuirán a movilizar al electorado.

“Yo creo que lo que sucede en los tribunales o en el Congreso suscita una honda preocupación en toda la comunidad evangélica a lo largo y ancho del país, afirma pero no se traduce en apatía. Estoy convencido de que los sondeos se equivocan, creo que el presidente mantendrá ambas cámaras”

Pero el escándalo sexual que más puede pesar en las urnas es, según pronósticos, el protagonizado por Ted Haggard, amigo personal de Bush y uno de los 25 pastores evangélicos más influyentes del país.

Haggar, azote de los gays, confesó en la recta final de la campaña que durante 3 años recurrió a los servicios de un profesional de la prostitución.
Su mea culpa fue leído por otro pastor:

“Soy un farsante y un mentiroso -rezaba la carta-Hay una parte de mi vida que es tan repulsiva y oscura que he estado en guerra contra ella durante toda mi etapa adulta’.

Aunque las últimas encuestas parecen reflejar el fin de un idilio, las elecciones darán la medida exacta de la decepción de las bases ultraconservadoras.