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Holanda, hacia una nueva coalición

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Holanda, hacia una nueva coalición

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Liberales o laboristas en la coalición de gobierno: es la principal incógnita que planea sobre las legislativas anticipadas en Holanda. Desde hace semanas, los sondeos dan como ganador al partido Cristianodemócrata, aunque no con el suficiente margen como para gobernar en solitario.

La política de austeridad que se volvió en un primer momento contra Jan Peter Balkenende, parece haber dado frutos económicos. Pero además, para un electorado que confiesa abiertamente preferir lo malo conocido, el aire ingenuo y la falta de carisma del primer ministro saliente no representan problemas de peso.

Esa filosofía juega en cambio en contra de Wouter Bos, el atractivo y joven líder laborista que se ha propuesto renovar un partido con profundas raíces sindicales. Tras obtener resultados históricos en las legislativas de 2003 y en las municipales de este año, el PVDA del ex ejecutivo de Shell podría tener que conformarse con ser el segundo partido más votado. Paradójicamente, los electores le reprochan una imagen demasiado buena, y por tanto, poco creíble.

Falta por saber que partido se convertirá en la tercera fuerza política; los liberales del VVD, actualmente en el gobierno, o el Partido Socialista de extrema izquierda, que podría despegar amparada por los votos de protesta de los holandeses preocupados por cuatro años de importantes reformas liberales y el de los antieuropeos. Jan Marijnissen, líder de la formación es el único que ha hablado de Europa. Porque en estas elecciones, los asuntos controvertidos han brillado por su ausencia durante la campaña; sobre todo la inmigración.

Desde el asesinato del cineasta Theo Van Gogh a manos de un musulmán radical hace dos años y la política restrictiva de la popular ministra para la Inmigración, Rita Verdonk, la integración acapara el debate público y se evita en el debate político. Con excepción de Geert Wilders. El heredero político del populista Pim Fortuyn espera hacerse con el 25% de las papeletas.