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Estambul y Santa Sofía esperan a Benedicto XVI

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Estambul y Santa Sofía esperan a Benedicto XVI

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Santa Sofía, emblema de Estambúl, símbolo de las tensiones político-religiosas provocadas por la visita de Benedicto XVI. La Basílica bizantina, construida por el Emperador Justiniano en el siglo VI y convertida en mezquita en 1453, tras la conquista otomana de la ciudad, es desde 1935 un museo. Un símbolo de la Turquía moderna, laica y republicana. Benedicto XVI visitará el edificio en calidad de turista.

La visita que colma el vaso para los ultranacionalistas turcos del “Alperen Ocaklari” que la semana pasada tomaron el edificio para reclamar que Santa Sofía vuelva a convertirse en mezquita. El domingo, fueron los islamistas del Partido de la Felicidad quienes llevaron a cabo una demostración de fuerza. Bajo la consigna “contra la alianza de las cruzadas” la formación reunió a unos 20.000 detractores del papa en la orilla europea de Estambul.

Aunque mucho menos multitudinaria de lo previsto, la manifestación antipapal congregó a ultranacionalistas e islamistas. Robert Anciaux, experto en Islam y en Turquía: “Los islamistas consideran que el choque de civilizaciones enfrenta a la civilización islámica y a la occidental, necesariamente cristiana. Para los ultranacionalistas se trata simplemente de reafirmar la primacía de la nación por encima de otras consideraciones…se trata de un programa destinado a dotar a Turquía de una identidad tan fuerte que pueda resistir a la influencia exterior”

El viaje papal, precedido por sus declaraciones en Ratisbona, consideradas ofensivas por los musulmanes, hace resurgir viejos sentimientos anticristianos en el país, y pone en primer plano toda la complejidad de la Turquía moderna; un país cargado de historia que intenta conciliar islam y laicismo político; euroescepticismo y vocación europea.