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Erdogan, a pie de avión

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Erdogan, a pie de avión

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La presencia de Erdogan a pie de avión, marca el primer día de la visita de Benedicto XVI a Turquía. El gesto del primer ministro turco ha definido el tono que Ankara quiere dar al viaje papal. En un principio Erdogan había asegurado que su agenda internacional le impediría coincidir con Benedicto 16 en el quinto viaje de su pontificado, el primero a un país musulmán.

También ha habido gestos conciliadores del vaticano; cuando Erdogan pidió al papa apoyo para Turquía en la Unión Europea, el pontífice respondió textualmente: “no somos políticos pero deseamos ver a Turquía en Europa”. Tras el cara a cara en la sala vip del aeropuerto, el papa acudió como todos los jefes de Estado que visitan el país, al Mausoleo de Ataturk, considerado padre la Turquía moderna.

Como ya hiciera Juan Pablo II en 1979, Benedicto XVI depositó una corona de flores y firmó en el libro de oro. A las afueras del Mausoleo, rodeado por un férreo cordón de seguridad como todas las zonas que visitará el Papa, pequeños grupos de manifestantes se congregaron para protestar por la visita. Posteriormente, el máximo representante de la Iglesia católica se cambió de ropa para acudir al palacio presidencial, donde fue recibido personalmente por el jefe del Estado, Ahmet Necdet Sezer.

Uno de los momentos más delicados y esperados del viaje, calificado por la prensa como el más difícil de Benedicto XVI, fue su reunión en la Diyanet, sede del departamento de Asuntos Religiosos con el titular, Ali Bardakoglu. En un discurso en el que dominaron los tonos conciliadores y moderados, Benedicto XVI subrayó las similitudes entre musulmanes y cristianos y afirmó que las dos religiones persiguen la paz. No hubo menciones a la polémica cita que leyó hace tres meses en Alemania y que Bardakoglu criticó fuertemente.