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Bush mantiene su nuevo plan para Irak contra viento y marea

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Bush mantiene su nuevo plan para Irak contra viento y marea

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Como estaba previsto: desde la Casa Blanca, en horario de máxima audiencia y en primer plano frente a la cámara, el presidente estadounidense ha presentado su polémica nueva estrategia para Irak, que principalmente consiste en un aumento de la presencia militar.

“Estados Unidos cambiará su estrategia para ayudar a los iraquíes a llevar a buen puerto su campaña para acabar con la violencia sectaria”, ha dicho solemne George Bush, y confirmaba lo que la prensa ya venía filtrando desde hace días con estas palabras: “Esto requerirá un aumento de las tropas americanas. así que he aprobado un contingente de más de 20.000 soldados para Irak. La mayoría de ellos serán desplegados en Bagdad”.

El envío de soldados, unos 21.500 que se sumarán a los 130.000 ya presentes, se llevará la mayor parte de los 6.800 millones de dólares adicionales para el conflicto de Irak que planea desbloquear la administración Bush como parte de la nueva estrategia. El resto, 1.200 millones, se destinará a programas reconstrucción y empleo.

El presidente ha subrayado también que se trata de una batalla clave para la región entre extremistas y los moderados: “Estamos trabajando en otros terrenos, por Irak y para proteger los intereses estadounidenses en Oriente Medio” decía. “He ordenado recientemente el despliegue de otro batallón de combate. Ampliaremos los intercambios de inteligencia y desplegaremos sistemas antiaéreos ‘patriot’ para proteger a nuestros amigos y aliados. Trabajamos con los Gobiernos de Turquía e irak, para ayudarles a resolver los problemas que sufren en sus fronteras. Y trabajaremos con los demás para evitar que Irán consiga armas nucleares y domine la región.”

Afirmando abiertamente que, como al resto de estadounidenses la situación en Irak no le gusta, el presidente argumentó que hasta ahora se ha cometido el error de no desplegar suficientes efectivos.

Por eso, la filosofía de la nueva estrategia, que cuenta con la oposición de la mayoría de la opinión pública estadounidense, es que al reforzar el envío de tropas los soldados podrán retirarse antes.