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Empieza el proceso contra un semanario francés por publicar caricaturas de Mahoma

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Empieza el proceso contra un semanario francés por publicar caricaturas de Mahoma

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¿La prensa satírica puede burlarse de todo? ¿Cómo conciliar la libertad de expresión con el respeto a las creencias religiosas? Son cuestiones que planean sobre el juicio contra el semanario satírico Charlie Hebdo que ha empezado hoy en París.

Dos organizaciones musulmanas acusan al semanario francés de un delito de “injurias públicas” por haber publicado caricaturas de Mahoma en febrero de 2006. “La realidad es que el texto de una de las caricaturas dice que todos los musulmanes son tontos”, asegura el abogado de la acusación. “Si les parece normal que se pueda insultar a la gente en razón de su religión, que lo digan claramente. Desde luego no es mi concepción de la convivencia tal como definen las leyes francesas”

Las caricaturas y los textos ridiculizan a los fundamentalistas islámicos. De las tres caricaturas enjuiciadas, sólo una es de Charlie Hebdo, pero las otras dos son meras reproducciones de las que había publicado el diario danés Jyllands-Posten cinco meses antes, provocando protestas y disturbios en países musulmanes. “Si reprimimos nuestra libertad de expresión, la consecuencia será que vamos a restringir las libertades en las que nuestra sociedad está basado”, dice el periodista danés Ralph Pittelkow.

Pero la acusación afirma que no se está cuestionando la libertad de expresión, sino la incitación al odio racial. En plena campaña presidencial francesa, el semanario acusado ha recibido apoyos de algunos líderes políticos como el conservador Nicolas Sarkozy.

“No hay más que mirar las caricaturas para comprender que no insultamos a ningún musulmán”, dice el director de la publicación francesa, Philippe Val. “No obstane, un creyente musulmán puede sentirse ofendido en su fe. Pero la democracia es precisamente eso, el lugar donde debatimos las cosas que van en contra de nuestras convicciones”, añade.

“Haremos todo lo que podamos para apoyar a Charlie Hebdo”, asegura el jefe de Cultura del diario Jyllands-Posten, Fleming Rose. “Si pierden este caso, no quiero ni imaginar cuáles serían las consecuencias para Francia, Dinamarca y Europa entera”, añade.

Las polémicas caricaturas publicadas por el Jyllands-Posten provocaron una crisis diplomática entre Dinamarka y diversos países musulmanes, que manifestaciones pacifistas como ésta trataron de mitigar. El diario presentó sus excusas, pero no ha sido condenado por la justicia.