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Obras explosivas en un lugar sagrado para musulmanes y judíos

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Obras explosivas en un lugar sagrado para musulmanes y judíos

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Las obras que Israel ha empezado en el corazón de Jerusalén son de alto riesgo político porque están situadas en un lugar altamente simbólico. En la Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo para los judíos cada piedra es sagrada. Muchos musulmanes temen que Tel Aviv dañe el legado islámico de este lugar, pero los arqueólogos israelíes aseguran que simplemente están reconstruyendo una rampa de acceso a la Explanada.

“Hace tres años, la rampa se desplomó por culpa de la lluvia y tenemos que construir una nueva vía de acceso para que los turistas y la gente en general pueda acceder al Monte del Templo”, dice el arqueólogo Yuval Baruch. “Esa es la razón por la que tenemos que hacer algo aquí, tenemos que restaurar el puente. Y conocemos cuáles son las sensibilidades”.

La Explanada alberga la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al Aqsa, lugares santos del islam porque se cree que desde aquí Mahoma ascendió al cielo. Los judíos veneran el lugar donde se alzaba el Templo de Jerusalén (destruído en el año 70) y del que sólo queda en pie el llamado Muro de las Lamentaciones. Las obras en cuestión se sitúan al pie del muro.

Los palestinos apoyados por Jordania, que posee derechos históricos sobre las mezquitas temen que las obras israelíes debiliten los cimientos de la Explanada. Además, existe el temor histórico a que Israel destruya el lugar para construir un nuevo templo judío, tal como planeó hace 23 años un grupo ultraortodoxo.

Un lugar sagrado por el que muchos están dispuestos a derramar sangre. En 1996, la construcción de un túnel arqueológico provocó enfrentamientos que se saldaron con la muerte de 61 palestinos y 15 soldados israelíes. En 2000, la famosa visita de Ariel Sharon a la Explanada fue la chispa de la Segunda Intifada. Y es que más de las piedras sagradas, para los palestinos las obras de la Explanada de las Mezquitas simbolizan la ocupación israelí.