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La seguridad energética y el cambio climático impulsan el debate sobre la elergía nuclear

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La seguridad energética y el cambio climático impulsan el debate sobre la elergía nuclear

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Lituania, Estonia, Letonia y Polonia se están planteando crear una coraza energética para no sufrir cortes en su suministro, muy dependiente de Rusia. Así Lituania, que se ha comprometido a cerrar dentro de dos años el último reactor de la central nuclear de Ignalina, quiere abrir dos reactores nuevos en 2015.

La seguridad energética y la lucha contra el cambio climático centrarán la cumbre europea de la semana que viene. Los Ventisite barajan una reducción del 20 por ciento en las emisiones de gas de efecto invernadero en 2020. Según Deividas Matulionis, del ministerio de exteriores lituano “la energía nuclear es la única opción comercial y factible para enfrentarse al problema de las emisiones de CO2. Las demás opciones son más costosas, asi que hay plantearse el renacimiento de la energía nuclear”.

Lituania puede contar con el apoyo de Francia en la defensa de la energía nuclear para luchar contra el recalentamiento climático. Pero además Vilna aspira a erigirse en provéedor energético en el norte de Europa.

Valdas Adamkus, el presidente lituano asegura que su país quiere figurar “entre los primeros en facilitar energía para el desarrollo de nuestro propio país dice, pero también podremos vendérsela a nuestros vecinos”.

No dejarse bloquear por el gigante ruso es una prioridad para estos cuatro países. Polonia, cuya principal fuente de energía es el carbón, depende del gas ruso. Varsovia ha bloqueado un ambicioso acuerdo entre la Unión Europea y Moscú que incluye un apartado energético. Además se ha opuesto al
proyecto “Nordstream” un gaseoducto germano ruso que según Varsovia evitaría el paso por Polonia y los países Bálticos.

Eugeniusz Smolar analista polaco comenta que “los cortes en el suministro del gas procedente de Rusia a través de Ucrania, y este año, en Bielorrusia, han sido una señal de alerta. Nuestra postura no pretende perjudicar a Rusia. Sólo defendemos nuestros intereses”.

Los Ventisiete no han conseguido adoptar una postura común con Rusia y están dividos respecto a la necesidad de relanzar o no, la energía nuclear en Europa, para luchar contra el cambio climático. Londres y Berlín son partidarios de fijar objetivos claros en la clumbre de la semana que viene, mientras que otros países, liderados por Francia se contentarían con recomendaciones.